“Hay decisiones que duelen”. Con esa frase, Marcelo Cresto abrió un texto cargado de historia y de crítica directa a la gestión del intendente Francisco Azcué. El motivo: la decisión del Ejecutivo municipal de licitar parte de la organización de la Maratón de Reyes, una de las competencias deportivas más arraigadas en la identidad de Concordia.
Cresto repasó los orígenes de la carrera, creada por Juan Diego López, y recordó a quienes la hicieron crecer a lo largo de los años: Julio Rodríguez, Horacio Cresto, César Cristaldo, Moncho Navone, Diego Fornes, Pablo Telayna, Marcelo Flores, Amadeo Cresto y Marcelo Benítez, entre otros. Habló de una época en que la competencia se organizaba “a pulmón”, con el aporte de vecinos, comerciantes y dirigentes, y de cómo eso la convirtió en un evento que convoca atletas de todo el país y del exterior.
El exfuncionario fue cuidadoso en aclarar que su cuestionamiento no apunta al sector privado como tal. “Los comerciantes y empresarios siempre fueron parte fundamental de esta historia”, escribió. Lo que rechaza, según explicó, es entregar la organización a una empresa: “Se trata de no confundir el acompañamiento privado con entregar la organización de una competencia que tiene profundas raíces en la comunidad”. Y puso el dedo en la llaga con una imagen que cualquier concordiense reconoce: los vecinos saliendo a las calles cada enero para acompañar a los corredores en los diez kilómetros de la carrera. “Eso no lo organiza ninguna empresa ni se consigue con una licitación”, remarcó.
Pero la Maratón fue apenas el punto de partida. Cresto amplió su crítica a toda la política deportiva municipal de la gestión actual. Mencionó el deterioro de la Clínica del Deportista, la Liga Social de Fútbol, los programas barriales y las actividades recreativas de verano. Sobre la Liga Social, recordó que llegó a reunir a unos 5.000 chicos con controles médicos, indumentaria, profesores y actividades educativas incluidas. “Detrás de cada uno de esos chicos había una familia. Y detrás de cada familia, una oportunidad de construir una sociedad mejor”, sostuvo.
También señaló la situación de deportistas que hoy recurren a rifas o venta de pizzas para financiar su participación en competencias. No cuestionó el esfuerzo de esos atletas, sino “la ausencia del acompañamiento que el Estado municipal debería brindarles”. Y advirtió sobre el estado de infraestructura clave: el gimnasio municipal, el albergue para deportistas, la pista de atletismo y la cancha de hockey, todos con problemas de mantenimiento según su descripción.
Cresto, que forma parte de la comunidad deportiva de Concordia desde los ocho años y representó a la ciudad y al país como atleta, aclaró que su planteo no defiende ninguna gestión anterior como perfecta. Su argumento es más de fondo: “No se puede gobernar desconociendo el valor de lo que ya estaba construido. No se puede empezar de cero cada cuatro años”, especialmente cuando lo que se pierde son oportunidades para los jóvenes y los deportistas de la ciudad. La pelota queda en la cancha del Ejecutivo municipal, que por ahora no respondió públicamente a las críticas.


