Un plan de reforma silenciosa que el Consejo General de Educación (CGE) quería avanzar sin demasiado ruido chocó esta semana con la resistencia de AGMER. El gremio docente entrerriano salió con los tapones de punta contra la intención de modificar el plan de estudios de las Escuelas Secundarias de Jóvenes y Adultos, tanto las que dependen de la Dirección de Educación Secundaria como las de la Dirección de Educación de Jóvenes y Adultos.
El cambio que propone el CGE apunta a reemplazar la actual estructura curricular por una organización modular. Desde el organismo sostienen que la modificación responde a una exigencia del Gobierno nacional. Pero para AGMER eso no alcanza como argumento: ninguna presión de arriba justifica avanzar sin debate.
“No se puede avanzar en ninguna reforma sin los consensos previos con las comunidades educativas y sin participación del sindicato que tiene la representación de las y los trabajadores”, fue la advertencia concreta del gremio. Una frase que no deja margen para la interpretación.
La preocupación no es solo pedagógica. El sindicato puso el dedo en la llaga en uno de los puntos más sensibles: el impacto sobre las horas cátedra. AGMER exigió que cualquier modificación del plan de estudios no implique una reducción de horas docentes y dejó en claro que no va a aceptar ningún ajuste en ese sentido. En un contexto de achique generalizado, la advertencia tiene peso.
Además, el gremio advirtió que pasar a una organización modular podría afectar el nivel educativo y perjudicar a los estudiantes que asisten a estas instituciones, muchos de ellos adultos que retoman sus estudios en condiciones ya de por sí complejas. Tocarles la estructura curricular sin consultarlos no es reforma: es un golpe a ciegas.
Por eso, AGMER reclamó al Gobierno provincial que garantice una participación real de estudiantes, docentes y representantes sindicales en la discusión sobre los contenidos y la organización de las escuelas de Adultos. No una consulta de forma, sino una mesa de verdad donde las voces del sector tengan peso.
La discusión alcanza a las escuelas de Jóvenes y Adultos de toda la provincia de Entre Ríos, donde estudiantes de distintas edades completan sus estudios secundarios bajo una modalidad con características propias. El CGE no se pronunció públicamente sobre los reclamos del gremio.


