El Gobierno nacional da el paso formal: el martes ingresa a la Cámara de Diputados el proyecto de Presupuesto 2027, con el equilibrio fiscal como columna vertebral de la propuesta. Pero antes de que el texto cruce las puertas del Congreso, la Casa Rosada ya trabaja en el tablero político.
Javier Milei recibirá previamente a legisladores del bloque oficialista para alinear posiciones y bajar el mensaje antes del debate. La estrategia no es solo interna: el Gobierno también prepara negociaciones con gobernadores y bloques aliados que serán clave para sumar los votos necesarios en ambas cámaras.
El equilibrio fiscal no es un detalle técnico en este contexto: es la bandera ideológica con la que La Libertad Avanza llegó al poder y el eje que el Ejecutivo no está dispuesto a ceder. Cualquier modificación que los bloques opositores o los mandatarios provinciales intenten introducir chocará de frente con esa línea roja.
La negociación con los gobernadores tiene su propia lógica. Las provincias siempre miran el Presupuesto con lupa: coparticipación, fondos de infraestructura, transferencias discrecionales. Cada mandatario llega a la mesa con su lista de pedidos y el Gobierno llega con su propia hoja de ruta. El resultado de ese cruce definirá cuánto margen real tiene el oficialismo para aprobar el proyecto sin grandes modificaciones.
Para Entre Ríos y su gobernador Rogelio Frigerio, el debate presupuestario es siempre un momento de tensión y oportunidad: la provincia necesita recursos y el vínculo con el Ejecutivo nacional es uno de los canales para conseguirlos. Cómo se posicione el bloque entrerriano en Diputados será un dato a seguir de cerca en las próximas semanas.
El proyecto llega en un contexto donde el Gobierno acumula meses de superávit fiscal y busca consolidar ese logro en papel. La discusión parlamentaria, sin embargo, rara vez respeta los tiempos y las formas que el Ejecutivo imagina desde adentro del Palacio.


