La primera señal llegó y no fue la que muchos esperaban. The Senior Citizens League (TSCL), una organización no partidista que sigue de cerca los asuntos de los adultos mayores en Estados Unidos, recortó en agosto su proyección del ajuste por costo de vida —el llamado COLA— para 2027, llevándola al 3,6%.
La cifra retrocede respecto de las estimaciones previas: en junio y julio la proyección era del 3,8%, y en mayo había llegado al 3,9%. La corrección llegó tras conocerse el dato de inflación de julio: el CPI-W, el índice que la Administración del Seguro Social (SSA) usa por ley para calcular el ajuste, registró en ese mes una variación interanual del 3,4%.
Con un COLA del 3,6%, la TSCL estima que el incremento medio rondaría los 69,75 dólares mensuales por jubilado. Pero ojo: ese número es solo orientativo. Cada beneficiario recibirá un aumento proporcional a su propio cheque, no un monto fijo igual para todos.
El punto central es que el COLA no se define con un solo mes de inflación. La SSA compara el promedio del CPI-W de julio, agosto y septiembre de 2026 con el promedio de esos mismos tres meses de 2025. Eso significa que todavía faltan dos datos decisivos: si los precios se aceleran en agosto y septiembre, el porcentaje podría subir; si se moderan, podría bajar aún más.
El anuncio oficial está previsto para el 14 de octubre de 2026, una vez que la SSA cuente con el CPI-W de septiembre. Los nuevos montos recién se verán reflejados en los pagos de enero de 2027.
Hay otro factor que complica el panorama para muchos jubilados: Medicare. La prima estándar mensual de la Parte B es actualmente de 202,90 dólares, y los fideicomisarios del programa proyectan que podría trepar a 209,50 dólares en 2027, un aumento de 6,60 dólares mensuales. Para quienes tienen ese descuento directo sobre el beneficio, una porción del incremento nominal termina absorbida antes de llegar al bolsillo.
Para poner todo en contexto: un COLA del 3,6% superaría los ajustes de 2024, 2025 y 2026, pero quedaría muy lejos del extraordinario 8,7% de 2023, el más alto en décadas, producto del pico inflacionario pospandemia. El panorama para el año que viene sigue abierto, y la definición final depende de lo que hagan los precios en las próximas semanas.


