Sesenta días de preventiva y una pregunta que todavía flota en el expediente: ¿hubo alguien adentro que abrió la puerta? La Justicia entrerriana dictó prisión preventiva para los seis imputados por el robo denunciado en la estancia La Rosalía, donde un productor entrerriano perdió alrededor de $100 millones en uno de los asaltos rurales más resonantes de los últimos tiempos en la provincia.
El juez entendió que existen elementos suficientes para sostener la probable participación de los seis en el hecho y que la libertad de los imputados podría comprometer la investigación. Con eso alcanzó para cerrar la puerta de la celda por dos meses, mientras los investigadores trabajan en el punto más sensible del caso.
Porque lo que la fiscalía quiere saber no es solo quién entró a la estancia, sino quién les facilitó el camino. La hipótesis del entregador —alguien con acceso a información interna, a la rutina del productor, a los movimientos del campo— está sobre la mesa y es, por ahora, el hilo más delicado de todo el ovillo.
Un robo de esa magnitud en un establecimiento rural no es un golpe improvisado. $100 millones no se llevan por casualidad ni por azar: requieren planificación, conocimiento del terreno y, casi siempre, algún dato que viene de adentro. La investigación judicial apunta exactamente en esa dirección.
Con los seis imputados bajo prisión preventiva, la causa entra ahora en una etapa clave: la producción de prueba, los peritajes y la búsqueda de ese posible nexo interno que, de confirmarse, agregaría una capa de traición al expediente. El plazo de 60 días le da a la Justicia una ventana para avanzar sin que los acusados puedan entorpecer el proceso.


