Cuatro minutos. Eso fue todo lo que necesitó la tormenta para dejar su marca. Una intensa granizada cayó sobre General Ramírez y Aranguren, dos localidades del centro entrerriano, causando daños visibles en edificios y casas particulares.
El jefe de Bomberos Voluntarios de Ramírez fue contundente al describir lo que vivieron los vecinos: “El problema fue netamente la piedra”. La granizada, breve pero feroz, dejó sin techo tranquilo a más de uno. Entre los afectados figura una escuela, además de varias viviendas de la zona.
Cuatro minutos de pedrada intensa alcanzan para romper chapas, destrozar vidrios y poner en evidencia lo vulnerable que puede ser una comunidad frente a un fenómeno meteorológico que no avisa. No hace falta una hora de tormenta: a veces, el daño se hace en el tiempo que tarda en hervir el agua del mate.
Los Bomberos Voluntarios trabajaron en la evaluación de los daños tras el paso del granizo. Por el momento, no se reportaron heridos, aunque el impacto material en la infraestructura escolar y en viviendas particulares requiere atención. Las autoridades locales deberán determinar el alcance real de los destrozos y coordinar las acciones de asistencia necesarias.


