Un nene de 10 años se desplomó en la calle, inconsciente y con sangre en la boca, hasta que la intervención rápida de efectivos policiales entrerrianos le salvó la vida. El episodio pudo haber terminado de otra manera si no hubiera habido uniformados cerca en ese momento.
Cuando llegaron al lugar, los policías encontraron al menor en un estado crítico: sin respuesta y con signos visibles de que algo grave había ocurrido. Sin dudar, iniciaron las maniobras de reanimación sobre el chico, que estaba completamente desvanecido.
El resultado fue el esperado. El niño recuperó el conocimiento durante el traslado al hospital, una señal de que la actuación oportuna de los efectivos marcó la diferencia. La atención inmediata, antes incluso de que llegara asistencia médica, fue determinante.
El final de la historia tiene una cuota de humanidad que vale la pena contar: el nene regresó junto a sus padres al lugar donde habían actuado los policías para agradecerles. Un gesto sencillo, pero que dice mucho sobre lo que significó ese momento para la familia.
El hecho pone en valor la formación en primeros auxilios dentro de las fuerzas de seguridad de Entre Ríos, una herramienta que en situaciones como esta no es un detalle menor, sino la diferencia entre la vida y la muerte.


