La primavera que viene puede ser brava. Y Entre Ríos no quiere que la encuentre sin plan. Por cuarta vez, la provincia convocó a autoridades de Buenos Aires, Chaco, Corrientes, Misiones y Santa Fe, más organismos nacionales y equipos científicos, para afinar la estrategia conjunta frente al fenómeno El Niño y sus posibles impactos en el período 2026-2027.
El gobernador Rogelio Frigerio encabezó la jornada junto al ministro de Seguridad, Néstor Roncaglia, en el marco del Plan de Coordinación Federal ENOS. Desde la apertura, Frigerio marcó el tono: anticiparse, no correr de atrás. La coordinación entre Nación, provincias y municipios, dijo, es lo que permite proteger a la población y amortiguar el golpe sobre los sectores productivos cuando llega la emergencia.
El director Ejecutivo de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), Santiago Hardie, presentó el Plan de Coordinación Federal para el ciclo que viene y fue directo sobre los tiempos: la etapa más crítica podría concentrarse entre la primavera y fines del verano. Por eso, subrayó, hay que llegar a ese período con Nación y provincias ya coordinadas y con capacidades ordenadas. Su par, el subdirector Ignacio Cabello, puso sobre la mesa un ejemplo concreto de lo que puede lograrse: el trabajo en el Delta entrerriano con Gendarmería, Prefectura y organismos de Manejo del Fuego de Santa Fe, una experiencia de cooperación interjurisdiccional que puede replicarse ante nuevos escenarios.
Desde la provincia, el director de Defensa Civil, Oscar Díaz Bertozzi, resumió la filosofía que guía estas reuniones: “Ocuparse de lo que viene”. Junto a los municipios y la AFE, la provincia viene mapeando áreas vulnerables y anticipando posibles impactos. Frente a la incertidumbre sobre la magnitud de los fenómenos, Díaz Bertozzi fue claro: “Todo suma para prevenir e ir mitigando efectos adversos”.
La jornada también incluyó las proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y del Instituto Nacional del Agua (INA). El director del SMN, Pedro Di Nezio, expuso sobre los avances científicos en anticipación climática de las últimas décadas. Además, se trabajaron recomendaciones para el sector agropecuario y protocolos de salud y respuesta sanitaria ante contingencias. Cada provincia participante expuso su situación particular y sus capacidades operativas, avanzando hacia una estrategia regional común. Entre Ríos consolida así su rol como ámbito de articulación para un problema que no reconoce fronteras provinciales.


