La Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos dio el primer paso formal hacia la puesta en marcha de la ley N° 11.302, la norma de Restauración del Equilibrio y Fortalecimiento del Sistema Previsional que el gobierno provincial impulsó como ancla para la sostenibilidad del régimen jubilatorio. El instrumento ya tiene número, ya tiene firma: ahora le falta carne y hueso, es decir, reglamentación.
Para eso se conformó una mesa técnica presidida por el titular del organismo, Gastón Bagnat, junto al secretario general, David Farías. El equipo tiene una tarea concreta y exigente: analizar y definir los aspectos reglamentarios necesarios para aplicar la nueva normativa, trabajando artículo por artículo, sin atajos.
El plan de trabajo no se limita a escribir decretos reglamentarios. Contempla también la adecuación progresiva de procedimientos, sistemas y circuitos administrativos, además de la capacitación del personal en las distintas áreas operativas. En otras palabras, la reforma no es solo de papel: tiene que llegar a la ventanilla donde el jubilado hace la cola.
Un dato operativo relevante: los turnos y presentaciones iniciados con posterioridad a la publicación de la ley ya se rigen por lo establecido en sus artículos 45, 46 y 47. La transición, en ese sentido, ya comenzó para quienes están en trámite.
Bagnat fue claro sobre el espíritu del trabajo: la reglamentación, dijo, “requiere un trabajo técnico riguroso y coordinado” que permita llevar cada disposición a la práctica con claridad y previsibilidad para los beneficiarios. No es retórica menor: una ley mal reglamentada puede quedar en letra muerta durante años, y los jubilados entrerrianos ya conocen de sobra esa historia.
El funcionario también subrayó que el objetivo institucional es “dar continuidad al proceso de ordenamiento y fortalecimiento del sistema previsional, garantizando una implementación responsable y cuidando la sustentabilidad del régimen en el tiempo”. La frase resume la tensión que atraviesa cualquier reforma previsional: equilibrar las cuentas sin que los que cobran menos sean los que paguen el ajuste.
La implementación contempla la continuidad de las prestaciones durante la transición y un seguimiento permanente de las medidas que se adopten. El nuevo esquema previsional entrerriano empieza a tomar forma desde adentro del organismo que lo tiene que ejecutar.


