Un busto, un libro y un auditorio lleno. Así arrancaron las Jornadas Borges 2026, con una apertura que combinó arte, investigación literaria y el peso simbólico de un nombre que sigue siendo, décadas después, una referencia ineludible de la literatura mundial.
El primer gran momento de la jornada inaugural fue la presentación de la escultura realizada por Maximiliano Diego Isla Blanche, artista reconocido por su trabajo en la intersección del arte, la música y la literatura. Su busto de Jorge Luis Borges fue recibido como un tributo a la figura y la mirada del autor, y formará parte del patrimonio visual de las jornadas durante todo su desarrollo.
Luego llegó el turno del investigador y docente Lucas Adur, quien presentó su nuevo libro: Jorge Luis Borges, un destino literario, editado bajo el eje temático “Del Borges local al Borges global”. La mesa de presentación estuvo conducida por el escritor Carlos Gamerro, quien dialogó con Adur sobre la transición de la identidad porteña de Borges hacia su lugar como figura inmortal de la literatura universal. Una conversación que, para quienes siguen de cerca los estudios borgeanos, tenía mucho para dar.
El acto inaugural incluyó también las palabras de las autoridades de la Fundación y una conferencia de Guido Herzovich, presentada por Mariana Kodama, sobre Borges y la tradición literaria internacional. La presencia de Kodama, viuda del escritor y figura central en la preservación de su legado, le dio al acto una dimensión que va más allá de lo académico.
Las jornadas continuaron con mesas de debate y ponencias especiales, cerrando su recta final este viernes 21 de agosto, consolidando una vez más un espacio clave para pensar el legado borgeano en el mundo contemporáneo.


