No es un defensor a ultranza del Gobierno, pero tampoco está dispuesto a mirar para otro lado si el kirchnerismo vuelve. Alfredo Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, salió a marcar una posición incómoda pero honesta: el presente de la administración libertaria tiene problemas, y él no los niega.
“No defiendo el presente del Gobierno“, afirmó Grinman con una claridad que no es habitual en referentes del sector empresario, que suelen moverse con más cautela cuando se trata de criticar a quien maneja la economía. El titular de la CAC reconoció que hay sectores que no están recibiendo lo que necesitan, pero enseguida puso el freno de mano: si la administración de Javier Milei no hace más por esos sectores, es porque hacerlo “podría afectar la sustentabilidad del plan“.
La lógica es conocida en los círculos liberales: el ajuste duele, pero el desorden fiscal duele más. “No hay soluciones mágicas“, remarcó Grinman, apuntando a quienes reclaman más gasto o más intervención estatal como salida a los problemas del día a día. El argumento es que romper el equilibrio fiscal para aliviar la coyuntura sería pan para hoy y hambre para mañana.
Pero la advertencia más fuerte de Grinman no fue hacia el Gobierno, sino hacia la oposición. El empresario encendió una señal de alerta sobre la posibilidad de un regreso del kirchnerismo al poder, escenario que, según su visión, representaría un retroceso de proporciones para el sector comercial y la economía en general. La referencia tiene peso político en un año en que el mapa electoral empieza a moverse y los bloques a reacomodarse.
La posición de Grinman refleja la tensión que atraviesa buena parte del empresariado argentino: disconforme con el ritmo y el alcance de algunas medidas del Gobierno, pero todavía más temeroso de las alternativas. Una incomodidad que no es nueva, pero que pocas veces se expresa con tanta franqueza desde una cámara de tanto peso como la que conduce.


