El mapa de las rutas argentinas sigue cambiando de manos. El Gobierno nacional avanzó con la Etapa III de la Red Federal de Concesiones, que suma 3.900 kilómetros de rutas nacionales a un esquema que ya supera los 9.000 kilómetros bajo gestión privada en todo el país.
El paquete se organiza en ocho corredores que atraviesan distintas regiones. Entre Ríos no quedó afuera: la provincia aparece en el trazado con dos de sus arterias más importantes, las rutas nacionales 12 y 18, con un tramo que arranca en Paraná.
La concesión de rutas es una apuesta del Ejecutivo nacional para atraer inversión privada en infraestructura vial, trasladando al sector privado el mantenimiento y la operación de corredores que históricamente dependieron del Estado. El modelo implica, en general, la habilitación de peajes como contrapartida del compromiso de obras y conservación.
Para los entrerrianos que transitan a diario la ruta 12 — columna vertebral del litoral — y la 18, que conecta el centro de la provincia con el norte, la pregunta que queda en el aire es cuánto de todo esto se va a traducir en asfalto nuevo y cuánto en boleto de peaje más caro. Esa respuesta la darán los pliegos y los contratos concretos, que aún no se conocen en detalle.
Lo que sí está claro es que la Etapa III representa el avance más ambicioso del esquema concesionario en lo que va de esta gestión, completando una red que ahora cubre una porción significativa de la infraestructura vial nacional. Para Entre Ríos, la inclusión de sus rutas más transitadas en este esquema marca un punto de inflexión en cómo se va a gestionar y financiar el mantenimiento de esos corredores en los próximos años.


