Un terremoto de magnitud 7,2 sacudió este jueves el sur de Perú y puso en alerta a las autoridades de todo el país. El epicentro fue localizado a 35 kilómetros al norte de Coracora, en la región andina de Ayacucho, y se registró a las 13:00 horas locales a una profundidad de 108 kilómetros.
La gran profundidad del sismo fue, paradójicamente, lo que evitó una catástrofe mayor. Según el presidente del Instituto Geofísico de Perú (IGP), Hernando Tavera, esa condición impidió que se generaran efectos “críticos”, aunque el movimiento se percibió con fuerza en varias regiones del país, incluida la capital, Lima.
El primer informe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) confirmó que el sismo fue percibido como “fuerte” en nueve distritos de la provincia de Parinacochas, entre ellos Coracora, Chumpi, Pullo y Upahuacho, además del distrito de Nazca, en la región de Ica. En las jurisdicciones de Ica y Pisco se sintió de manera moderada, mientras que en zonas de Apurímac y Moquegua la intensidad fue leve.
Hasta el momento, no se reportaron daños. El jefe del Indeci, Luis Vásquez, confirmó en la emisora RPP que las unidades de primera respuesta continúan el monitoreo en las zonas vulnerables, aunque aclaró que aún esperan información “validada y certera” de los caseríos más alejados. “Estamos tratando de buscar información de los lugares más cercanos, porque son caseríos que están alejados tanto en Ayacucho e Ica”, remarcó Vásquez.
Ahí está el punto de mayor preocupación: en esas zonas remotas, las viviendas suelen ser de material rústico, lo que las hace significativamente más propensas a colapsar ante movimientos sísmicos de esta magnitud. Que no haya reportes aún no significa que no haya daños; significa que todavía no llegó la información.
Las autoridades descartaron riesgo de tsunami. El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) coordina con los gobiernos regionales y locales, mantiene activo el monitoreo y exhorta a la población a permanecer alerta ante posibles réplicas. La evaluación de daños en las zonas más aisladas de Ayacucho e Ica continúa en curso.


