Dos meses en el año. Eso es todo lo que los salarios registrados lograron superar a la inflación en 2026: abril y junio. El último dato del Indec muestra que en el sexto mes del año los sueldos formales subieron 2,4% mientras el IPC fue de 1,9%. Una victoria, sí, pero dentro de una guerra que los trabajadores siguen perdiendo.
La mejora no fue pareja. Los empleados del sector público fueron los que mejor la pasaron en junio: sus salarios subieron 3,4%, superando la inflación por 1,5 puntos porcentuales. Pero ese promedio esconde una brecha importante: los trabajadores del Estado nacional apenas subieron 1,1%, quedando 0,8 puntos por debajo del IPC. Los provinciales, en tanto, registraron una suba del 2%. Del lado del sector privado, el incremento promedio fue de 1,9%, exactamente igual a la inflación: empate técnico, sin ganadores reales.
El cuadro de fondo es más duro. En el primer semestre de 2026, los ingresos de los trabajadores en blanco acumularon una variación de 15,5%, mientras que el IPC acumulado llegó a 16,8%. Eso deja a los asalariados 1,3 puntos porcentuales por debajo de la inflación en los primeros seis meses del año. Para los trabajadores del sector privado registrado, la diferencia es aún más pronunciada: 14,5% de suba salarial contra 16,8% de inflación, una brecha de 4,8 puntos.
No todos corren la misma suerte dentro del sector privado. Sectores como el de camioneros y los aceiteros lograron crecimiento real en sus salarios, según datos del propio Gobierno nacional. En el otro extremo, textiles y metalúrgicos sufrieron pérdidas pronunciadas. La dispersión entre actividades es enorme y los promedios ocultan realidades muy distintas.
La mirada de largo plazo termina de pintar el panorama. Entre junio de 2025 y junio de 2026, los salarios registrados subieron 29,7% en promedio, pero la inflación avanzó 33,5% en ese mismo período. Una desventaja de 3,8 puntos porcentuales que se repite sin excepción tanto en el sector privado como en el público. El caso más extremo es el de los empleados del Estado nacional: apenas 23,6% de actualización en un año con inflación del 33,5%, lo que implica una pérdida real de casi 10 puntos porcentuales en doce meses. Dos meses ganados no alcanzan para tapar ese agujero.


