Seis meses atrás hablaba de “amesetamiento”. Ahora, con el auditorio del Council of the Americas como testigo, Natalio Mario Grinman fue más directo: hay empresas que cerraron, hay empleos que se perdieron, y aun así el costo vale la pena. La evolución del discurso del presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) dice bastante sobre cómo el mundo empresario está procesando el ajuste del gobierno de Javier Milei.
“¿La estamos pasando bien? Más o menos, es muy heterogéneo. Hay empresas que la están pasando mal, hay empresas que han cerrado, se han perdido puestos de trabajo“, reconoció el concordiense ante el auditorio. Pero la admisión no derivó en ningún cuestionamiento al rumbo económico. Todo lo contrario: Grinman remató con una frase que no deja margen para la interpretación: “Si ese es el precio que tenemos que pagar los argentinos para transformar nuestro país, vale la pena”.
El contraste con sus declaraciones de febrero pasado es llamativo. En aquel momento, en diálogo con Radio Mitre, Grinman rechazaba hablar de recesión, prefería el eufemismo de “amesetamiento” y relativizaba la pérdida de empleo atribuyéndola a pequeños establecimientos que “no aparecían en las estadísticas”. Había dejado, sin embargo, una frase que ya anticipaba el argumento de este jueves: “algunos vamos a quedar en el camino”. La diferencia es que ahora lo dice con más claridad y sin los matices de antes.
La defensa del modelo incluyó una relectura del rol del sector privado. Según Grinman, durante años los empresarios se acostumbraron a un Estado que regulaba buena parte de la actividad y que funcionaba como paraguas cuando las cosas salían mal. “Cuando el sector privado recobra protagonismo, le toca asumir una mayor cuota de responsabilidad”, sostuvo, y agregó que eso implica “salir de la zona de confort”.
El concordiense también reivindicó sectores como la producción de hidrocarburos, la minería, el agro y las nuevas tecnologías como evidencia del potencial que podría desplegar el país si se mantiene el rumbo actual. “Si consolidamos este modelo vamos a tener un país espectacular“, aseguró. Las transformaciones, dijo, significan sacrificios y dolor, pero el horizonte que dibuja es de prosperidad para las próximas generaciones en una Argentina que calificó como “normal y creíble”.
Lo que queda flotando en el aire es la pregunta sobre quiénes son exactamente los que están pagando ese precio. Grinman, referente del empresariado nacional y figura pública de origen concordiense, habla de sacrificio colectivo desde un escenario de alto perfil. Los trabajadores que perdieron su empleo y los comerciantes que bajaron la persiana difícilmente hayan tenido acceso a ese mismo micrófono para dar su versión.


