Los números son duros y no admiten eufemismos: en lo que va de 2026, Concordia acumula alrededor de 30 suicidios, una cifra que prácticamente iguala la de todo el año anterior. Y mientras la crisis crece, el programa municipal de prevención sigue sin dar señales concretas de vida.
El pastor Ozuna, referente de la Asociación de Pastores Unidos de Concordia (APUC), fue claro: esto no sorprende a quienes venían advirtiendo el escenario. En mayo pasado, APUC ya había enviado una nota a las autoridades locales alertando sobre una tormenta que se venía: crisis de salud mental, padecimientos alimentarios, desnutrición, exclusión laboral y el efecto prolongado de El Niño con meses de creciente del río Uruguay. El 14 de agosto volvieron a insistir con otra nota, esta vez más urgente. “Todos somos testigos de un dolor silencioso que, trágicamente, ha llevado a un alarmante incremento de casos de suicidio”, escribieron.
Ozuna lo dijo sin rodeos: “Lo habíamos advertido y lamentablemente se vino dando”. Pero el pastor no se quedó solo en el diagnóstico. APUC trabaja junto a psicólogos y psiquiatras que se sumaron como asesores, algunos desde la fe compartida, otros simplemente convencidos de que algo hay que hacer. La apuesta es construir un puente entre “la fe y la ciencia”, como lo definió el propio Ozuna, con capacitaciones concretas para quienes intervienen en situaciones de riesgo.
Para el 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, APUC planea organizar una capacitación específica: el ABC de cómo actuar, atender y acompañar frente a perfiles de riesgo. También se habló de la posibilidad de dar charlas en escuelas, aunque Ozuna fue cuidadoso: “Hay que saber darlas, no es solamente buena voluntad. Requiere preparación”. La realidad, dijo, “no se puede ocultar”.
El dato más inquietante no viene solo de Concordia. Según la Sala de Situación del Ministerio de Salud de Entre Ríos, durante todo 2025 se notificaron 395 intentos de suicidio en la provincia. En apenas los primeros siete meses de 2026, esa cifra ya trepó a 418. Y eso es solo lo notificado: el Hospital Masvernat de Concordia se negó a brindar datos propios por considerarlos “muy sensibles”. Por cada caso consumado, Ozuna advirtió que hay varios intentos que no llegan a concretarse porque las personas son atendidas a tiempo.
La pregunta que queda flotando es incómoda: si los pastores advirtieron en mayo, volvieron a advertir en agosto, los números provinciales son elocuentes y los profesionales de la salud ya están trabajando de manera articulada con las iglesias, ¿qué está esperando el municipio para poner en marcha el programa de prevención que sigue durmiendo el sueño de los justos? La crisis no espera.


