Quería vender su moto y terminó muerto. Franco Agustín Morales, de 24 años, cayó en una emboscada mortal en Allen después de acordar un encuentro con un supuesto comprador a través de redes sociales. Lo que parecía una transacción rutinaria se convirtió en una trampa sin salida.
Según informó la Fiscalía, cuatro hombres lo abordaron en el lugar pactado. Uno de ellos le disparó en el tórax. El joven no sobrevivió al impacto. Los atacantes escaparon con lo que habían ido a buscar: la moto y el teléfono celular de Morales. Un robo planificado con resultado de homicidio.
El modus operandi no es nuevo ni exclusivo de ninguna región: la modalidad de publicar avisos de venta falsos para atraer a víctimas a lugares apartados o poco concurridos se repite en distintos puntos del país. La diferencia en este caso es que los atacantes no solo robaron, sino que dispararon a matar. No hubo forcejeo ni resistencia que lo justifique según los elementos conocidos hasta ahora: fue un disparo directo al tórax.
La investigación está en marcha. La Fiscalía trabaja para identificar y detener a los cuatro hombres que participaron del hecho. Por el momento no trascendieron detenciones ni datos sobre la identidad de los sospechosos. El caso quedó caratulado como homicidio en el marco de un robo.
La historia de Franco Morales es un recordatorio brutal de los riesgos que implica concretar operaciones de compraventa con desconocidos a través de plataformas digitales, especialmente cuando el encuentro se pacta en lugares sin testigos ni cámaras. Tenía 24 años y una moto que quería vender. No llegó a cobrar nada.


