“Si no fingía estar muerta, me remataban”. Esa frase, dicha por Nadia Beller desde una cama de hospital en Bolivia, resume el horror que vivió la mujer que fue baleada en un ataque que la Fiscalía boliviana atribuye a Fernando Cerimedo, exasesor del presidente argentino Javier Milei.
La acusación formal llegó esta semana: tentativa de femicidio. La propia víctima señaló a Cerimedo como presunto autor intelectual del ataque a tiros que la dejó internada en estado grave. Según su relato, solo sobrevivió porque fingió estar muerta ante quienes ejecutaron el ataque.
Cerimedo fue una figura conocida en el entorno del movimiento libertario argentino, donde operó como asesor de comunicación y estrategia digital antes de alejarse de ese rol. Ahora su nombre aparece en el centro de una causa penal en territorio boliviano, con una acusación que no es menor: haber ordenado o promovido un ataque con armas de fuego contra su expareja.
La causa está en manos de la justicia boliviana, que deberá determinar el grado de responsabilidad de Cerimedo en los hechos. La víctima permanece internada y su situación de salud, según los datos disponibles, sigue siendo delicada. Beller no dudó en señalarlo públicamente y su testimonio es una de las piezas centrales de la acusación fiscal.
Hasta el momento, Cerimedo no dio su versión pública sobre los cargos que pesan en su contra. La causa sigue su curso en Bolivia, con una acusación formal que marca un nuevo y grave capítulo en la historia de un hombre que supo moverse en los pasillos del poder político argentino.


