Tres disparos. Eso recibió Nadia Beller, activista y expareja de Fernando Cerimedo, mientras se hospedaba en la zona de Canal Isuto, Bolivia. Desde la cama del hospital, habló. Y sus palabras abrieron una caja de preguntas que sacuden la política argentina.
El caso tiene un nombre que resuena: Cerimedo, exasesor del presidente Javier Milei y figura vinculada al gobierno del mandatario boliviano Rodrigo Paz, fue detenido como principal sospechoso del ataque. No hay condena todavía, pero la detención es un dato que no pasa desapercibido.
Beller sobrevivió. Recibió tres disparos y pudo dar su testimonio desde el nosocomio donde está siendo atendida. El video en que aparece hablando circuló rápidamente y encendió el debate sobre quién es quién en este episodio que mezcla política, vínculos internacionales y violencia.
Cerimedo no es un nombre menor en el ecosistema libertario. Su rol como asesor durante el ascenso de Milei lo puso en el radar público argentino, y su presencia en Bolivia en el entorno del gobierno de Paz añade una dimensión que va más allá de un hecho policial común. Que un ex operador político de ese perfil esté imputado en un caso de intento de homicidio en el exterior es, cuanto menos, un hecho de enorme gravedad.
Por el momento, Cerimedo no dio su versión pública sobre los hechos, según la información disponible. La investigación está en manos de las autoridades bolivianas, y el caso sigue abierto.
Lo que queda claro es que Beller está viva, que hay un detenido, y que este episodio protagonizado en territorio boliviano tendrá repercusiones políticas en Argentina durante los próximos días.


