En Brandsen, provincia de Buenos Aires, un operativo de la Policía Federal dejó al descubierto una red de peleas clandestinas de gallos que funcionaba, con llamativa impunidad, dentro de un local bailable. El resultado: 111 gallos rescatados y una causa judicial en marcha.
El procedimiento fue supervisado por el Ministerio de Seguridad y se desarrolló sobre el kilómetro 44 de la Ruta Provincial N°215. La investigación fue impulsada por la Unidad Fiscal de Investigaciones y Juicio Descentralizada de Brandsen, a cargo de la fiscal Mariana Albizu, quien convocó al Departamento de Delitos Ambientales para determinar qué ocurría exactamente en ese domicilio.
Lo que encontraron no fue ninguna sorpresa para quienes conocen el circuito: los animales eran enfrentados entre sí mientras los presentes apostaban dinero en apuestas ilegales, con lo que las fuentes describieron como “jugosos premios en dinero para los primeros puestos ganadores”. Una combinación de maltrato animal y juego clandestino que, al parecer, tenía su propio público fiel.
Las riñas de gallos están prohibidas en Argentina y constituyen una forma de maltrato animal penada por la ley. La causa continúa en desarrollo, con los 111 gallos rescatados bajo resguardo y la investigación avanzando para determinar la responsabilidad de los organizadores del evento.


