Un choque entre una moto y un auto le costó la vida a Gonzalo Izaguirre, de 23 años. La víctima fue identificada y el caso ya tiene una arista que puede cambiar el rumbo de la investigación: la Fiscalía ordenó analizar la sangre del conductor del Chevrolet, un joven de 18 años.
El accidente ocurrió en un punto donde los semáforos funcionaban de manera intermitente, un detalle que no es menor y que seguramente será parte del expediente. Cuando la señalización falla, la responsabilidad se vuelve difusa, pero no desaparece: alguien tiene que responder por el estado de la infraestructura vial y alguien tiene que responder por cómo manejaba.
La decisión de la Fiscalía de ordenar el análisis de sangre del conductor del auto apunta a determinar si al momento del impacto había consumo de alcohol o sustancias. Es un paso procesal estándar en este tipo de hechos, pero su resultado puede ser determinante para definir si hay homicidio culposo agravado o una figura menor.
Gonzalo Izaguirre tenía 23 años. Un número que pesa. La investigación sigue su curso y los resultados del análisis serán clave para que la Justicia defina los pasos que siguen.


