Tres meses seguidos en baja. El empleo registrado en Argentina no encuentra piso y los números de mayo de 2026 lo confirman con una claridad que incomoda: el mercado laboral acumula una pérdida de 110.000 puestos de trabajo en comparación con el mismo mes del año anterior.
Los datos son oficiales y la tendencia es sostenida. No se trata de un tropiezo puntual ni de un mes atípico: tres meses consecutivos de caída dibujan una curva descendente que afecta especialmente al empleo asalariado privado, el segmento que suele considerarse el termómetro más confiable de la salud económica real.
El empleo registrado es, por definición, el que tiene aportes, obra social, aguinaldo, vacaciones. El que está en blanco. Cuando ese número cae, no estamos hablando de estadística fría: estamos hablando de familias que perdieron ingresos formales, de trabajadores que quedaron fuera del sistema o que directamente se quedaron sin trabajo. 110.000 puestos menos en un año es una cifra que pesa.
La pregunta que queda flotando es cuánto tiempo más puede sostenerse esta tendencia antes de que el impacto social se vuelva imposible de ignorar. El mercado laboral argentino viene absorbiendo golpes desde hace meses, y la recuperación, si existe, todavía no aparece en los números formales.
El empleo asalariado privado registró una tendencia negativa que se extiende en el tiempo, lo que sugiere que el problema no es coyuntural sino estructural. Mientras los indicadores macroeconómicos muestran señales mixtas, el mercado de trabajo formal sigue perdiendo terreno mes a mes.


