Tres precios casi idénticos, una empresa con una denuncia penal encima y cuatro años de contrato en juego. Así arrancó la apertura de ofertas de la licitación por el servicio de recolección de residuos en Concordia, un proceso que llega cargado de sospechas y con un nombre que ya conoce el expediente judicial: VITSA Soluciones Ambientales.
Las propuestas mensuales que se presentaron fueron seis. Bodegas y Viñedos Santa Elena encabezó con $267.700.000. Le siguió VITSA con $268.000.000, apenas $300.000 por encima de la oferta más baja. Tercera quedó Agrotécnica Fueguina con $270.000.000. Más atrás aparecieron AVA Construcciones y Servicios ($286.720.000), ASHIRA ($289.034.000) y, en el extremo opuesto, Transportes Malvinas con $400.520.000, más de $132 millones por encima de la propuesta más económica.
El número que más llama la atención no es el más alto sino el más ajustado: entre las tres ofertas más baratas existe una diferencia de apenas $2,3 millones mensuales. Una convergencia de precios que, en cualquier licitación pública, merece al menos una segunda mirada.
El contexto hace que esa mirada sea obligatoria. VITSA es la empresa que ingresó al servicio meses atrás mediante una contratación directa de emergencia que hoy está siendo cuestionada a través de una denuncia penal presentada ante la Justicia, en la que se plantearon presuntas irregularidades graves en el procedimiento de contratación. Eso no implica que la empresa sea culpable de nada, ni que la licitación esté predeterminada. Pero el antecedente existe, está en la Justicia, y ahora la misma empresa vuelve a competir por el mismo servicio y aparece desde el primer día entre las mejor posicionadas económicamente.
Que hayan llegado seis empresas a la apertura de sobres no garantiza por sí solo que el proceso sea plenamente competitivo. Presentar una oferta es apenas el primer paso. Lo que viene ahora es el análisis técnico, operativo, económico y documental de cada propuesta. Las condiciones del pliego no hacen depender la adjudicación exclusivamente del precio: hay requisitos que cada empresa deberá cumplir antes de ser considerada admisible.
Ahí está el punto crítico. Si una parte significativa de las ofertas cae por no cumplir con las exigencias del pliego, la sospecha que ya circula en el Concejo Deliberante va a ganar fuerza: que las condiciones del pliego fueron diseñadas para achicar en los hechos el universo real de competidores. La concejal Amiano ya lo dijo antes de la apertura, después de analizar el documento: sostuvo que “todo parece conducir a VITSA”.
El proceso sigue abierto. Ahora el municipio deberá evaluar cuántas de las seis empresas superan el filtro técnico y cuál resulta finalmente la oferta más conveniente. Ese es el tramo del proceso que va a definir si la licitación fue lo que prometía ser o si el resultado ya estaba escrito antes de que se abriera el primer sobre.


