domingo, agosto 9, 2026
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La citricultura del NEA al límite: costos en dólares y mercados perdidos

Una frase lo resume todo: “Aunque tuviéramos la mejor naranja, con esta mochila no somos competitivos”. La dijo Roberto Varela, gerente ejecutivo de la Cámara de Exportadores de Citrus del Noreste Argentino (Cecnea), y no es una queja suelta: es el diagnóstico de un sector que viene perdiendo terreno en todos los frentes al mismo tiempo.

El panorama es duro. En el mercado interno, un año con 20% más de producción que el anterior terminó generando el efecto contrario al esperado: más fruta, precios por el piso, costos fijos que no bajan y un consumo deprimido que no absorbe el volumen. En el mercado externo, apenas 30.000 toneladas exportadas en 2025, una cifra que habla de una retracción sostenida año tras año. Y el mercado de Estados Unidos, ese viejo sueño del sector, sigue cerrado sin que ningún gobierno haya podido desbloquearlo.

El clima tampoco ayudó. Más de diez días con la exportación paralizada por condiciones climáticas adversas afectaron la calidad de la fruta que no pudo cosecharse en tiempo y forma. Cada día parado es fruta que se deteriora y negocio que se pierde.

En el frente industrial, el escenario fue de montaña rusa. La caída de producción en Florida disparó la cotización del jugo de naranja de 2.000 a 6.000 dólares la tonelada, pero el mercado internacional no estuvo dispuesto a pagar ese salto. El resultado: las compras se frenaron, los stocks se acumularon y toda la cadena sintió el golpe.

Mientras tanto, los competidores del hemisferio sur no esperaron. “Hace 20 años Chile no mandaba cítricos y hoy nos supera; Perú no existía y hoy exporta más que nosotros; Uruguay exporta a mercados a los cuales no accedemos”, enumeró Varela con una precisión que incomoda. Argentina mira cómo otros ocupan los espacios que el sector local no pudo sostener.

La carga tributaria es otro de los planos de asfixia. Varela apuntó directamente al IVA: “Alguien que no tuvo nada que ver en el proceso de producción cobra el 21%”. A eso se suma que la Ley de Modernización Laboral no contempló las particularidades de las economías regionales, dejando al sector con una legislación que no se adapta a su realidad productiva.

La desaceleración de la inflación, que el Gobierno nacional presenta como un logro central, tampoco alivió los márgenes del sector. “Los costos en dólares aumentaron”, señaló Varela, y eso es lo que manda cuando se exporta: el precio de la caja de fruta en el exterior no sube porque los costos internos se disparen. La ecuación no cierra, y el que paga la diferencia es el productor.

En ese contexto, el representante de Cecnea llamó a una autocrítica interna que pocas veces se escucha en el sector: “Hay que trabajar sobre la calidad; es uno de los factores que depende de nosotros. Eso no se lo podemos reclamar a nadie”. La calidad de la fruta local, reconoció, no siempre cumple con las exigencias de los mercados externos más exigentes. Tener la fruta no alcanza si no cumplís los estándares. La citricultura del noreste argentino tiene por delante decisiones que no pueden seguir postergándose.

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