domingo, agosto 9, 2026
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50 años de veterinaria en Entre Ríos: los desafíos del campo según Firpo

Cada 6 de agosto el calendario recuerda a quienes trabajan la salud animal, y este año la fecha encuentra a la veterinaria entrerriana en un momento de transformación profunda. Victorio Firpo, socio de Veterinaria Hernández —firma que este año celebra su 50° aniversario— lo dice sin rodeos: la profesión ya no es lo que era, y eso es tanto un desafío como una oportunidad.

El punto de partida es la geografía. Entre Ríos no es la pampa húmeda, y esa diferencia pesa en el día a día del veterinario de campo. El monte sucio, la maleza espesa, la dificultad para juntar hacienda: todo eso convierte a la garrapata y la tristeza bovina en los dos grandes enemigos sanitarios de los rodeos entrerrianos. A ese escenario natural se le suma décadas de infraestructura deteriorada. Según Firpo, “la baja rentabilidad de los últimos 30 o 40 años” empobreció los campos y obligará a los productores a invertir con urgencia si quieren estar a la altura del momento.

Porque el momento, hay que decirlo, es inusualmente bueno. La ganadería hoy cotiza en moneda fuerte y eso cambió el humor del productor, históricamente conservador. “Hoy tiene la gran oportunidad de usar las tecnologías que hay a través del veterinario o el ingeniero agrónomo para tener más rentabilidad”, sostiene el profesional. La ventana está abierta; la pregunta es si el sector va a animarse a cruzarla.

Uno de los indicadores que más preocupa a Firpo es el índice de destete, que históricamente ronda entre el 63 y el 65% sobre el total de vacas madres, una barrera que no se logra perforar. Pero hay algo que duele más: la mortandad entre el tacto y el logro del ternero. Si antes las pérdidas sobre vientres preñados oscilaban entre un 5 y un 7%, hoy en muchos establecimientos esos números son peores. Firpo lo reconoce como un tema crítico que la profesión debe investigar con rigor y sin excusas.

En ese contexto, la figura del veterinario generalista que atendía todas las especies quedó en el pasado. “Hoy la profesión se va especializando, pasa exactamente lo que pasó con la parte humana”, ilustra Firpo. Grupos como Veterinaria Hernández apuestan casi con exclusividad a la reproducción bovina, apoyados en laboratorios y tecnología de punta. Y esa especialización no se limita al rodeo: el mismo salto de calidad se replica en los animales de compañía, la avicultura y la producción porcina.

A medio siglo de trayectoria, la veterinaria entrerriana llega a este aniversario con deudas pendientes pero también con herramientas inéditas. El desafío es convertir la coyuntura favorable en una mejora estructural que los índices productivos de la provincia todavía están esperando.

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