Un anuncio con peso para el sector productivo. El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el gobierno nacional incrementará en $50.000 millones los reintegros de IVA destinados a PyMEs, una medida que apunta directamente al bolsillo de las pequeñas y medianas empresas que hace meses vienen reclamando alivio fiscal.
La declaración llegó acompañada de una defensa cerrada del rumbo económico. “Ya bajamos tres puntos de impuestos y alcanzamos el equilibrio fiscal sin subir impuestos”, sostuvo Caputo, en una frase que el oficialismo va a repetir hasta el cansancio en la previa electoral. El ministro también planteó que la reducción de la carga impositiva debe continuar, dejando en claro que la estrategia no es un gesto aislado sino parte de un esquema más amplio.
Para las PyMEs argentinas, que representan el grueso del empleo privado del país, el reintegro de IVA es un mecanismo clave: les permite recuperar parte del impuesto pagado en la cadena de compras, mejorando el flujo de caja en un contexto donde el crédito sigue caro y la demanda interna todavía no termina de despegar. Que ese monto suba en cincuenta mil millones de pesos no es un dato menor, aunque la inflación acumulada de los últimos años obliga a leer cualquier cifra nominal con cuidado.
El anuncio se enmarca en la estrategia del Ministerio de Economía de mostrar resultados concretos para el sector privado, en un año donde el gobierno nacional necesita sostener el apoyo de la clase media productiva. La baja de tres puntos en la presión impositiva que mencionó Caputo es uno de los argumentos centrales con los que el equipo económico sale a defender su gestión ante empresarios y cámaras sectoriales.
Resta ver si el incremento en los reintegros llega a tiempo y en forma a las empresas que más lo necesitan, o si los plazos burocráticos de implementación diluyen el impacto real de la medida.


