Una orden formal firmada el domingo por Todd Blanche, secretario de Justicia interino de Estados Unidos, puso fin oficialmente al polémico fondo de 1.800 millones de dólares que el presidente Donald Trump había impulsado bajo el nombre de fondo “contra la instrumentalización de la justicia”. El dinero estaba destinado a compensar a aliados políticos del mandatario, y su existencia venía generando tensiones dentro del propio bloque republicano en el Senado.
El acuerdo llegó después de semanas de negociaciones con dos senadores republicanos que bloqueaban la confirmación definitiva de Blanche en el cargo: John Cornyn y Thom Tillis. Una portavoz de Cornyn confirmó el acuerdo el domingo por la noche. Tillis, por su parte, no hizo declaraciones al respecto. Para el martes está prevista una votación de la Comisión Judicial del Senado sobre la nominación de Blanche.
“Hemos mantenido conversaciones de buena fe y, a consecuencia de ello, emito la siguiente orden”, escribió Blanche en la red social X. La orden rescinde formalmente la disposición del 18 de mayo de 2026 que había creado el fondo, y aclara que, aunque el Departamento de Justicia había sostenido ante tribunales y ante el Congreso que el fondo no seguiría adelante, era necesaria una confirmación formal por escrito para cerrar cualquier resquicio legal.
El documento también limita el alcance de otra cláusula del acuerdo que otorgaba amplia inmunidad a Trump y su familia frente a auditorías fiscales. Según la orden, esa protección se aplica únicamente de forma retroactiva a reclamaciones abiertas al momento del acuerdo, y no cubre futuras declaraciones impositivas del presidente.
El punto de tensión central era la desconfianza de los legisladores ante la posibilidad de que el fondo pudiera reactivarse, especialmente porque Trump había expresado en reiteradas ocasiones su apoyo a la iniciativa. El propio mandatario dijo el domingo por la tarde que las personas procesadas por el ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021 tenían “sus vidas destruidas” y que el fondo sería “un reembolso por el dolor que sufrieron”. La orden de Blanche cierra ese capítulo, al menos formalmente, y despeja el camino para su confirmación definitiva al frente del Departamento de Justicia.


