sábado, agosto 1, 2026
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Citricultura entrerriana en alerta: 50 pesos el kilo y 20.000 empleos en riesgo

No llega a 50 pesos el kilo de naranja en planta. Ese número, que el propio productor dice que le da vergüenza pronunciar, resume la situación que atraviesa hoy la citricultura entrerriana: una actividad que mueve a 20.000 trabajadores y que se sostiene sobre el trabajo manual de personas de la zona, ahora al borde de una crisis que podría dejar marcas profundas en la próxima campaña.

Marcos Dal Mazo, productor federado y referente del sector, describió un panorama que combina lo peor de varios mundos: años castigados por granizo y heladas, un mercado interno que opera al 60% de su nivel habitual y costos logísticos que se comen lo poco que queda. Para llevar la fruta al mercado, el productor necesita destinar una cuarta parte de lo que produce solo para pagar el transporte. El margen que sobra alcanza, con suerte, para cubrir los gastos del día a día. No hay resto para reinvertir.

“Venimos de unos años bastante castigados, ya sea por granizo y heladas, a lo que se suma la caída del mercado, con valores por el piso y bajas en los precios al productor. Me da hasta vergüenza decirlo: no llega a 50 pesos el kilo de naranja en planta”, afirmó Dal Mazo. La frase no es un detalle menor: agosto y septiembre son los meses en que los productores tienen que empezar a preparar las plantas para la campaña 2027. Sin rentabilidad, esa preparación se vuelve una apuesta a ciegas.

Lo que hace aún más sensible la situación es la naturaleza de la actividad. La citricultura, como señaló Dal Mazo, es una de las pocas que “sí o sí hay que desarrollarla totalmente en forma manual”: cosecha, poda, manejo de las plantaciones. No hay máquina que reemplace esa mano de obra. Y esa mano de obra es, en su mayoría, gente de las propias comunidades del Macizo Citrícola entrerriano. Cuando la actividad tambalea, no tambalea sola.

A la presión económica se le suma una amenaza sanitaria de largo plazo: el avance del HLB (Huanglongbing), la enfermedad más grave que puede sufrir un cítrico, con nuevos focos detectados en distintas zonas del macizo. FECIER realiza tareas de monitoreo y control, pero la falta de recursos proyecta una sombra sobre la capacidad de prevención en los próximos años. En el frente climático, al menos, las últimas heladas y un episodio de granizo no dejaron daños significativos, lo que ofrece un respiro parcial en medio de un cuadro que, por lo demás, exige respuestas urgentes del sector público y privado.

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