Cuando el cielo todavía no avisó, algunos municipios ya se mueven. Ibicuy es uno de ellos: el intendente Ezequiel Maneiro confirmó que el municipio puso en marcha un plan de contingencia ante el posible impacto del fenómeno de El Niño, ese ciclo climático que en el litoral argentino tiene nombre propio y memoria larga.
La gestión local no esperó a que el agua golpee la puerta. Se están realizando relevamientos en zonas vulnerables, avanzando en obras de drenaje y acondicionando los recursos necesarios para una eventual evacuación. Tres frentes simultáneos que, bien ejecutados, pueden marcar la diferencia entre un susto y una catástrofe.
El Niño no es novedad para los entrerrianos. La historia de las inundaciones en la provincia, especialmente en las zonas bajas del delta y la costa del río Uruguay, enseñó a golpes que la prevención no es un lujo sino una obligación. Ibicuy, por su geografía y su cercanía a los grandes espejos de agua, figura siempre entre los municipios que primero sienten el impacto cuando los ríos deciden subir.
La decisión de activar el plan antes de que se registren lluvias extraordinarias es, en ese contexto, una señal de gestión responsable. Los relevamientos permiten identificar qué familias están en situación de mayor riesgo, mientras que las obras de drenaje buscan que el agua encuentre salida antes de acumularse en los barrios más bajos. El acondicionamiento de recursos para evacuación —vehículos, refugios, logística— completa un esquema que, idealmente, debería estar listo mucho antes de que el pronóstico se vuelva urgente.
La temporada climática que se avecina mantiene en alerta a toda la región, y la respuesta de Ibicuy marca un antecedente que otros municipios de la provincia deberían tomar como referencia.


