Roaldo Frigerio no se guardó nada. El gobernador de Entre Ríos salió con todo a defender la Reforma Previsional que la Cámara de Diputados tiene sobre la mesa, y de paso les pegó a los que, según él, estuvieron veinte años mirando cómo el sistema se hundía sin mover un dedo.
El argumento central del mandatario provincial es contundente: la Caja de jubilaciones pierde un millón de dólares por día. Ese dato, si es cierto, no admite demasiadas vueltas. Un sistema que sangra a ese ritmo no tiene futuro, y cualquier gobierno que lo ignore está firmando un cheque que alguien más va a tener que pagar, tarde o temprano.
Frigerio fue explícito en despejar la duda que más inquieta a los jubilados actuales: aseguró que la reforma no afectará a quienes ya cobran sus haberes. El foco, según explicó, está puesto en ordenar el sistema hacia adelante, no en recortar lo que hoy se paga.
Pero la parte más picante del discurso fue la andanada contra la dirigencia que, en sus palabras, “durante 20 años no hicieron nada” frente al deterioro previsional. Sin nombrar partidos ni personas en particular, el gobernador dejó en claro que la crisis de la Caja no es un fenómeno reciente ni accidental: es el resultado de décadas de desidia política.
La defensa de Frigerio llega en un momento en que el proyecto genera debate en la Legislatura provincial y tensión con sectores gremiales y opositores que cuestionan el alcance real de los cambios. La discusión está lejos de cerrarse, y la votación en Cámara de Diputados será el próximo termómetro para medir cuánto respaldo real tiene la iniciativa más allá de las palabras del Ejecutivo.


