Con la voz de quien sabe que la producción entrerriana compite en cancha inclinada, Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos, asumió la presidencia Pro Tempore del bloque Región Centro y no perdió el momento: puso sobre la mesa una agenda productiva que incomoda tanto en Buenos Aires como en Bruselas.
El eje del planteo fue claro: si Argentina abre sus puertas a productos alimentarios importados, tiene que haber un sistema de vigilancia que garantice que esos alimentos cumplen los mismos estándares que se les exigen a los productores locales. No es un capricho proteccionista, es una cuestión de equidad competitiva. Un productor entrerriano que cumple con cada norma sanitaria no puede perder mercado frente a un importado que ingresa sin los controles equivalentes.
Frigerio también reclamó la eliminación de las retenciones, uno de los reclamos históricos del sector agropecuario que el gobierno nacional de Javier Milei todavía no resolvió de manera definitiva para todos los productos. Para las economías regionales del litoral, las retenciones siguen siendo una mochila que achica márgenes y desalienta inversión.
El tercer punto fue el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Frigerio lo presentó como una oportunidad que la región no puede desperdiciar: si el pacto finalmente se consolida, las provincias productoras tienen que estar preparadas para exportar con valor agregado, no solo materia prima. La Región Centro, que agrupa a Entre Ríos junto a otras provincias del interior productivo, tiene en ese escenario un rol estratégico que depende de decisiones que se toman hoy.
La presidencia Pro Tempore del bloque le da a Frigerio un espacio de incidencia política que va más allá de las fronteras entrerrianas. La agenda que presentó combina reclamos al gobierno nacional con una visión de largo plazo para la matriz productiva de la región: sostenible, competitiva y con reglas claras para todos los actores, locales e importados.


