El peronismo entrerriano empieza a mostrar sus costuras. Dos sectores se perfilan con claridad y la tensión entre ellos ya no es un secreto: de un lado, los que apuestan a un peronismo «a la entrerriana», con los Bordet y sus aliados como referentes de esa línea; del otro, un espacio que crece alrededor de la figura del gobernador bonaerense Axel Kicillof y que esta semana suma una nueva pieza al tablero.
La primera movida había sido en Paraná, durante el mes de junio, con una juntada virtual en la que participaron dirigentes como Marcelo Casaretto, Giano y Cresto. Ese mismo grupo estará presente en el encuentro previsto para el sábado, que incorpora ahora a intendentes menores de 40 años como parte de la estrategia de renovación que impulsa el armado kicillofista en la provincia.
El dato no es menor: Kicillof todavía no lanzó su candidatura presidencial, pero nadie en el peronismo lo descuenta como un misterio. La apuesta del gobernador es llegar a 2027 con un armado nacional tan consolidado que su postulación sea un hecho consumado antes de que se abra formalmente la carrera electoral. En ese esquema, la construcción territorial provincia por provincia es la clave.
En Entre Ríos, ese trabajo ya tiene avances concretos. Más allá de los encuentros con dirigentes partidarios, se vienen organizando armados sectoriales. En Concordia, por ejemplo, ya está en funcionamiento el sector salud dentro de esa estructura, lo que muestra que la red no se limita a la política pura sino que apunta a capturar referentes con inserción real en la comunidad.
El contraste con la otra orilla del peronismo provincial es evidente. Mientras el sector «a la entrerriana» busca autonomía y un perfil más desvinculado del debate nacional, el espacio de Kicillof apuesta a la integración en un proyecto de alcance federal. La disputa por la conducción del peronismo entrerriano recién empieza a calentarse, y el sábado será otra señal de hasta dónde llega la tracción del gobernador bonaerense en esta provincia.


