Las palabras vinieron desde arriba y sin rodeos. Kristalina Georgieva, titular del Fondo Monetario Internacional, se reunió con el presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo, y al salir no escatimó en elogios: según ella, Argentina está en una posición mucho más sólida que antes.
El respaldo del FMI no es un dato menor. La titular del organismo destacó tres pilares del modelo económico que lleva adelante el gobierno nacional: el superávit fiscal, la fuerte baja de la inflación y el crecimiento económico. Tres variables que, en los últimos años, parecían imposibles de alinear al mismo tiempo en Argentina.
Georgieva también proyectó un horizonte más optimista para el país, augurando que este escenario podría traducirse en mayores inversiones en el corto y mediano plazo. La señal hacia los mercados internacionales es clara: el FMI respalda el rumbo y lo dice en voz alta.
¿Alcanza con el aval del Fondo para consolidar la confianza inversora? Esa es la pregunta que sobrevuela los despachos económicos. El organismo tiene peso simbólico y financiero, pero la historia argentina enseña que los ciclos pueden revertirse con velocidad. Por ahora, el gobierno nacional tiene en este respaldo un argumento político y económico de peso para sostener el relato de la recuperación.
La reunión entre las partes refuerza el vínculo entre Buenos Aires y Washington en un momento en que Argentina atraviesa un programa de ajuste que el propio FMI monitorea de cerca. El elogio público de su titular es, en ese contexto, mucho más que una formalidad diplomática.


