La paritaria de los empleados de comercio volvió a moverse. La Cámara Argentina de Comercio (CAC), la CAME, la UDECA y la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS) suscribieron un nuevo acuerdo que cubre el período hasta septiembre de 2026, con una suba salarial y un bono que llega en el momento en que el poder adquisitivo del sector sigue siendo el centro del debate.
El número concreto: un incremento del 5,7% distribuido en tres tramos, que comenzará a regir desde julio. A eso se suma una asignación extraordinaria de $50.000, un bono que apunta a compensar el impacto de la inflación en los bolsillos de los trabajadores del comercio mientras la economía muestra señales mixtas.
El esquema en tres cuotas es la herramienta que eligieron las partes para ir acompañando la evolución de precios sin comprometer de golpe la estructura salarial del sector. No es una novedad en el mundo gremial argentino, pero sí marca el ritmo que impone este momento: nadie firma a largo plazo cuando la incertidumbre económica sigue siendo moneda corriente.
Lo que viene es igualmente relevante: en octubre las partes volverán a sentarse para revisar cómo evolucionó la economía y, si los números lo justifican, ajustar lo acordado. Es decir, el acuerdo de hoy no cierra el capítulo, sino que lo deja abierto con fecha de revisión.
Para los trabajadores del comercio de todo el país, incluidos los de Concordia y la región, donde el sector mercantil es uno de los pilares del empleo formal, el acuerdo representa una actualización concreta en un contexto donde cada punto porcentual de suba cuenta. La asignación extraordinaria de $50.000, aunque no resuelve todo, llega como un alivio puntual antes de que el invierno termine de apretar los gastos del hogar.


