Los números no mienten, aunque duelan. Desde que Javier Milei asumió la presidencia, Entre Ríos perdió 8.821 puestos de trabajo registrado, lo que representa una caída del 3,1% en el empleo formal de la provincia. El período bajo análisis va de noviembre de 2023 a abril de 2026, y el daño no se distribuye de manera pareja: lo sufren, sobre todo, los que menos espalda tienen.
El sector más golpeado fue la Construcción, que resignó 2.902 puestos en ese lapso, una retracción del 34,6%. Le sigue el servicio de transporte y almacenamiento, con 2.650 empleos menos, equivalente a una caída del 27,4%. También registraron bajas significativas la administración pública con 1.273 trabajadores menos y el sector agropecuario, que perdió 1.208 puestos. Los servicios inmobiliarios, por su parte, se contrajeron un 21,4%.
Pero el deterioro no se limita a los trabajadores. El entramado empresarial entrerriano también se achicó: 1.124 empleadores desaparecieron del mapa formal en el mismo período. En términos absolutos, el sector de Comercio al por mayor y menor y reparación de vehículos fue el más afectado, con 335 empleadores menos. La industria manufacturera perdió 139, y el transporte y almacenamiento, otros 136. En términos relativos, el sector de servicios artísticos, culturales, deportivos y de esparcimiento fue el más castigado: cayó un 20,3%. La construcción siguió con -16,2% y los servicios profesionales con -13%.
Un dato que no puede pasarse por alto: la destrucción de empleo golpea con fuerza desproporcionada a las pequeñas y medianas empresas. El 76,1% de la caída total, es decir, 6.711 puestos, se produjo en empleadores de hasta 500 trabajadores. Esas firmas redujeron su dotación un 4,6%, mientras que las grandes empresas —de más de 500 empleados— lo hicieron apenas un 1,6%. La concentración económica avanza; la PyME entrerriana, retrocede.
¿A dónde van los trabajadores que el sistema expulsa? La respuesta, en muchos casos, es la informalidad disfrazada de emprendimiento. Las aplicaciones de reparto y transporte, el trabajo callejero y la venta ambulante absorbieron parte de esa mano de obra, pero ese colchón también tiene límites. Al aumentar la oferta de choferes y repartidores, las propias plataformas redujeron los montos pagados por viaje, generando un círculo de superexplotación que golpea especialmente a los más jóvenes.
El panorama laboral de Entre Ríos en la era Milei-Frigerio muestra una provincia que perdió músculo productivo en casi todos los sectores, con un tejido de pequeñas empresas que se adelgazó y una masa de trabajadores que busca sobrevivir en los márgenes del sistema formal. Los datos de empleo registrado son, en definitiva, una radiografía del costo real del ajuste.


