Hay un número que lo dice todo: 65% de rendimiento al gancho. Eso significa que de cada animal que entra al frigorífico, casi dos tercios son carne pura. Esa es la carta de presentación del Limousin, la raza bovina de origen francés que este año volvió a robar miradas en la Exposición Rural de Palermo.
Al frente de esa apuesta está Juan Pablo Latanti, de 35 años, titular de la cabaña La Cotidiana y presidente de la Asociación Argentina de Criadores de Limousin (AACL). Una cabaña con tres décadas de historia criando esta raza y otras tantas participando en Palermo, desde la localidad bonaerense de Chenaut, partido de Exaltación de la Cruz.
Este año, la distinción fue especial: la cabaña logró ingresar el primer animal a la muestra, un honor que pocos alcanzan. La protagonista fue Tini Tini, una vaca nacida hace cuatro años en esa misma exposición, acompañada por su ternero De Paul. También brilló el carnero Tim Payne. No es la primera vez que La Cotidiana se lleva ese reconocimiento: en 2022 ya había ingresado el primer animal con el toro Nicanor.
Latanti no oculta el peso emocional del momento. “Yo tengo 35 años y recuerdo estar de chiquito acá todos los años. La verdad, es un orgullo”, contó. Pero la nostalgia no le nubla el objetivo: la cabaña trajo 14 reproductores, machos y hembras, que participarán de juras y remates. Tini Tini y De Paul competirán en la categoría vaca con cría.
El argumento productivo del Limousin es sólido. Mientras otras razas rinden entre el 50 y el 56% al gancho, el Limousin se mueve entre el 60 y el 65%. Y cuando se usa en cruzamientos, transmite entre un 3 y un 5% de mayor producción sobre cualquier otra raza. En un contexto donde la ganadería argentina busca eficiencia, esos números pesan.
La raza tiene más de 60 años en el país. Argentina fue uno de los primeros países en importar rodeos seleccionados de Francia en la década de 1960, y desde entonces el Limousin se adaptó a distintos ambientes y provincias de la geografía agropecuaria nacional. La AACL también controla los registros del Limflex, cruce con razas británicas, y del Indusin, cruce con Brangus, Braford, Brahman o Nelore.
Palermo, como cada año, es el escenario donde el campo le muestra a la ciudad de qué está hecho. Y La Cotidiana, con su Limousin, lleva tres décadas demostrando que la genética bien trabajada no necesita demasiadas palabras: los números hablan solos.


