La final del Mundial 2026 ya tiene árbitro. La FIFA confirmó al esloveno Slavko Vincic como el encargado de dirigir el partido entre Argentina y España, que se disputará este domingo en Nueva Jersey/Nueva York desde las 16 horas (hora argentina). Un nombre que a la Scaloneta no le resulta para nada ajeno.
Vincic ya estuvo al frente de un partido clave de la Selección: fue el árbitro del debut argentino en Qatar 2022, aquella derrota ante Arabia Saudita que sacudió al mundo del fútbol y que, con el diario del lunes, terminó siendo el primer escalón de un camino glorioso hacia el título. Ahora, cuatro años después, le toca estar en el partido más importante del ciclo.
El esloveno, nacido el 25 de noviembre de 1979 en Maribor, es árbitro internacional de la FIFA desde 2010. Debutó en la primera división eslovena en 2007 y fue escalando posiciones hasta convertirse en uno de los colegiados de élite de la UEFA. Su trayectoria acumula más de 113 partidos internacionales en 39 competiciones, con 316 tarjetas amarillas y 9 rojas a lo largo de casi dos décadas de carrera.
El punto más alto de su carrera llegó con la designación para la final de la Champions League 2024, disputada en Londres el 1 de junio de ese año. Con ese partido, Vincic se convirtió en el segundo árbitro esloveno en dirigir una final de la Champions, detrás de Damir Skomina, que ofició la final de 2019 entre Liverpool y Tottenham. “Cuando recibí la noticia, fue un momento muy emotivo. Si soy honesto, cuando empecé a arbitrar no estaba seguro de que mis sueños llegaran tan lejos”, declaró el propio Vincic a UEFA.com.
Su trayectoria, sin embargo, no estuvo exenta de turbulencias. En mayo de 2020, Vincic fue detenido por la policía de Bosnia y Herzegovina durante una redada contra una red de prostitución, tráfico de drogas y armas ilegales en la ciudad de Bijeljina. Fue liberado esa misma noche sin cargos, tras ser interrogado como testigo. El episodio puso en riesgo toda su carrera, pero el árbitro logró sobreponerse y siguió escalando hasta llegar a las instancias más altas del arbitraje mundial.
Ahora le espera el desafío más grande: ser el hombre del silbato en una final de Copa del Mundo, con Argentina buscando su segunda estrella consecutiva y España con hambre de revancha. El domingo, toda la atención estará puesta en los jugadores, pero también en ese árbitro esloveno que ya conoce de cerca qué significa estar en el centro de la tormenta.


