Un dato que incomoda y que el Gobierno prefiere explicar con educación financiera: el 40% de los jóvenes de hasta 24 años que tienen deudas está en mora, con un atraso promedio de $1.015.000 por persona. No es un problema menor ni aislado. Es una señal de alarma que atraviesa a más de 5 millones de deudores en todo el país.
Según un relevamiento de la consultora EcoGo, en mayo de 2026 había 1.382.000 deudores jóvenes en ese rango etario, de los cuales 528.000 estaban en situación irregular, con saldos impagos de más de 90 días. El total de esa deuda en mora suma $536.000 millones. El socio adjunto de EcoGo, Sebastián Menescaldi, lo explicó sin vueltas: “La cantidad de deudores con mora en los jóvenes es muy alta, es un sector para el que es más fácil acceder a crédito no bancario y con menos requisitos”.
La informalidad laboral y los salarios bajos hacen el resto. En un contexto donde la mediana salarial de bolsillo apenas llegó a $1.314.429 en abril, según el sociólogo Luis Campos, la deuda promedio de los jóvenes ya supera ese ingreso. Y no es solo el segmento más joven el que sufre: los morosos de entre 25 y 38 años acumulan atrasos de $2.100.000 en promedio; los de 45 a 54 años, de $3.700.000. En casi todos los grupos etarios, la deuda impaga supera el salario mensual.
El salto de la morosidad tiene un contexto político que no puede ignorarse. Las tasas reales por préstamos personales pasaron del 4% en 2024 al 40% en 2026, y las de tarjetas del 21% al 60%. Al mismo tiempo, la inflación cayó del 121% al 31% anual, lo que eliminó el efecto licuador que antes aliviaba las deudas en pesos. Las familias hoy destinan el 30% de su masa salarial a pagar deudas, contra el 17% de 2024. La cuenta no cierra.
Frente a ese cuadro, la respuesta oficial generó polémica. El vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que “la gente se expone a riesgos de impago simplemente por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones”, y calificó la morosidad como algo “normal” en una economía que recupera el crédito. Esa lectura choca con los números: el apretón monetario del año pasado para contener la corrida cambiaria disparó las tasas y complicó a millones de hogares que no tomaron crédito por ignorancia, sino por necesidad.
A nivel regional, la provincia de Buenos Aires lidera la morosidad con el 37,8% de sus deudores en situación irregular, seguida por San Juan (35,2%) y Catamarca (34,2%). Los niveles más bajos se registran en CABA (16,1%) y La Pampa (19,5%). El Gobierno insiste en que bancos e individuos negocien refinanciaciones, pero mientras las tasas no bajen, el problema tiene pocas chances de resolverse por sí solo.


