La citricultura entrerriana no da respiro y el sector lo sabe. El HLB, conocido como el dragón amarillo, es una de las enfermedades más destructivas que puede enfrentar un productor citrícola, y por eso la respuesta tiene que estar a la altura: coordinada, sostenida y con recursos concretos sobre el terreno.
En ese marco, se renovó el convenio del Plan Provincial de Lucha contra el HLB, un acuerdo que une al Gobierno de Entre Ríos, la Fecier (Federación de Citricultores de Entre Ríos) y la Cecnea (Cámara de Empresas Citrícolas del Noreste Argentino). No es un trámite burocrático: es la columna vertebral de la estrategia sanitaria que mantiene en pie a una de las principales economías regionales de la provincia.
El plan contempla controles sanitarios en campo, toma de muestras para detección temprana, difusión de la sintomatología entre productores y trabajadores rurales, y capacitación específica para quienes están en la primera línea del cultivo. La lógica es clara: cuanto antes se detecta el problema, menor es el daño. Y en una enfermedad sin cura como el HLB, la prevención y el monitoreo son las únicas herramientas reales.
El HLB se transmite a través de un insecto vector, el psílido asiático de los cítricos, y una vez que una planta está infectada no hay marcha atrás: el árbol se deteriora y muere. Por eso la vigilancia constante no es opcional, es la diferencia entre una temporada viable y la pérdida de montes enteros.
La renovación del convenio garantiza que los controles y la capacitación continúen durante la próxima etapa, manteniendo activo un sistema de alerta que involucra tanto a organismos públicos como a las cámaras que representan al sector privado. La articulación entre el Estado y los productores es, en este caso, una necesidad técnica además de política.
Entre Ríos es una de las principales provincias productoras de cítricos del país, y el noreste entrerriano concentra buena parte de esa actividad. Protegerla no es solo una cuestión económica para los productores: es sostener empleos, exportaciones y la identidad productiva de toda una región.


