La voz viene de adentro, y eso pesa. Joaquín Cottani, ex viceministro de Economía y segundo de Luis Caputo en su momento, salió a marcarle las costillas al programa financiero del gobierno de Javier Milei con una crítica que no es menor: hay, según él, “una especie de debilidad cambiaria” que el equipo económico todavía no resolvió.
Las declaraciones las hizo en el canal de streaming Neura y apuntaron directo al corazón del esquema actual. “El 2026 estaba asegurado, la duda era sobre 2027”, arrancó Cottani, dejando en claro que la presentación del programa financiero de esta semana no despejó las dudas que el mercado tiene sobre el año electoral que se viene. El problema no es pagar ahora; el problema es si el país puede sostener los compromisos cuando el ciclo político se ponga más tenso.
El ex funcionario planteó una pregunta que incomoda: ¿podrá el Banco Central comprar todas las reservas necesarias para pagar su propia deuda, la deuda del Tesoro y acumular, sin que eso golpee el tipo de cambio de manera disruptiva? No hay respuesta fácil, y Cottani lo sabe. Por eso insistió en que la falta de remonetización en pesos es la sorpresa que le llegó al Gobierno: la demanda de dinero no repuntó como se esperaba, y eso frena el proceso de reactivación que el oficialismo necesita mostrar antes de octubre del año que viene.
El análisis también tocó la cuestión de las expectativas. Según Cottani, bajar la inflación atrasando el tipo de cambio o las tarifas genera una pregunta que la gente se hace sola: ¿es sostenible? Esa duda alimenta la desconfianza y traba la inversión. “La Argentina tiene buen futuro, eso todo el mundo lo ve. Pero tiene que pasar un año electoral sobre el que todavía hay dudas”, reconoció, atando el optimismo de largo plazo a una condición que nadie controla del todo: el humor social.
Uno de los señalamientos más filosos apuntó a lo que Cottani definió como “una especie de contradicción entre lo que el Gobierno dice y hace” en materia cambiaria. Si el mercado opera con más libertad, si ya se autorizó el pago de dividendos a empresas extranjeras, ¿por qué no dar el paso completo y abrir el cepo de una vez? “¿Por qué no abrir el mercado y dar una señal buena que permita que entren capitales con más facilidad?”, preguntó. Y remató cuestionando la creación del Súper RIGI en lugar de simplemente extender los beneficios del RIGI ya existente.
Sobre la estrategia de financiamiento externo, Cottani fue más comprensivo: consideró correcto que el Gobierno haya dicho que no saldrá al mercado internacional de inmediato, pero advirtió que si las condiciones se presentan, debería aprovechar, porque eso reforzaría la credibilidad de las cuentas públicas. En definitiva, el diagnóstico del ex viceministro es que el programa tiene piso, pero le falta techo: sin remonetización real y sin una señal cambiaria más contundente, la reactivación que el oficialismo necesita para llegar bien parado a 2027 sigue siendo una promesa más que una realidad.


