Un mes de ausencia fue todo lo que necesitaron. Mientras el dueño de un campo en el paraje Pirayú, sobre la traza de la Ruta Nacional 14, se recuperaba de un accidente laboral, delincuentes aprovecharon para llevarse 50 cabezas de ganado de su rodeo.
El productor ganadero radicó la denuncia correspondiente al regresar a su establecimiento y constatar el faltante. La hacienda había quedado sin la supervisión habitual del propietario durante el tiempo que este estuvo fuera de actividad por las lesiones sufridas en el accidente, una ventana que los ladrones no desaprovecharon.
El paraje Pirayú no es un lugar desconocido para las fuerzas de seguridad en materia de abigeato: la zona registra antecedentes reiterados de este tipo de delito, lo que plantea preguntas serias sobre la capacidad de control territorial en esa franja rural. Cincuenta animales no desaparecen en silencio; requieren logística, tiempo y, probablemente, complicidades que van más allá de un golpe oportunista.
El robo de hacienda es uno de los delitos que más golpea a los pequeños y medianos productores del interior entrerriano. No solo implica una pérdida económica inmediata y cuantificable, sino que deja al productor en una situación de vulnerabilidad difícil de revertir, especialmente cuando la reposición de un rodeo demanda años de trabajo y una inversión que muchas veces no está al alcance. En este caso, la situación se agrava porque la víctima ya enfrentaba una contingencia personal grave.
La investigación quedó en manos de las autoridades competentes, que deberán determinar cómo se realizó el traslado de los animales y si existe algún vínculo con hechos anteriores en la misma zona.


