El Túnel Subfluvial está en la mira por el El Niño, y la palabra que no se puede esquivar es restricción. Las autoridades de Entre Ríos y Santa Fe ya repasaron el protocolo.
La semana pasada se realizó un segundo encuentro de trabajo, encabezado por los responsables de Defensa Civil de ambas provincias, Marcos Escajadillo y Víctor Chanenko. El objetivo fue revisar las medidas previstas y coordinar la intervención de los organismos ante una situación crítica.
También participaron el subsecretario de Transporte y Logística de Santa Fe, Jorge Henn, los directores Sebastián Barbona y Aníbal Vergara, y el director general Daniel Blanzaco. El equipo incluyó además personal sanitario, Bomberos Zapadores y técnicos del Ente.
Durante la reunión, el director técnico del Túnel Subfluvial, Sergio Espinosa, describió las características constructivas de la conexión interprovincial y expuso el plan de contingencia. Los responsables de las áreas operativas hicieron aportes y observaciones sobre las acciones previstas.
Escajadillo encuadró las posibles contingencias dentro de una emergencia compleja, por las características de la infraestructura y la necesidad de articular distintas jurisdicciones. Además, destacó la importancia de capacitar a los operadores que deberán tomar decisiones durante una emergencia. El próximo encuentro estará destinado a esos equipos, mediante una jornada de entrenamiento.
Chanenko remarcó la necesidad de consolidar una mesa operativa que permita coordinar las acciones entre los organismos intervinientes. Sostuvo que el protocolo debe constituir la guía de actuación ante cualquier contingencia para garantizar una respuesta organizada.
El protocolo contempla tres niveles de alerta: verde, amarillo y rojo, con distintas acciones de prevención y respuesta según la gravedad de la situación. El esquema había sido detallado en octubre por el Gobierno de Santa Fe.
El nivel verde corresponde al monitoreo y la prevención. Incluye el seguimiento de informes meteorológicos e hidrológicos, la evolución del río Paraná y las inspecciones preventivas de la infraestructura y los equipos.
El nivel amarillo implica una prevención más intensa ante precipitaciones importantes, aumentos sostenidos del Paraná o crecidas en la cuenca del arroyo Las Viejas. En esa instancia se refuerzan las cuadrillas de mantenimiento y los controles de las instalaciones eléctricas, las bombas sumergibles y los sistemas de achique.
El escenario más delicado es la alerta roja, que contempla crecidas extraordinarias, tormentas severas, anegamientos de accesos, desbordes del arroyo Las Viejas o niveles críticos del Paraná. Ante esas circunstancias, el protocolo prevé restricciones o interrupciones temporales del tránsito y caravanas asistidas cuando la visibilidad dificulte la circulación.
No es un asunto menor: estamos hablando de una vía estratégica que puede parar por agua. Si el Paraná se complica, la decisión no va a ser cómoda.
La preparación adquiere especial relevancia por la función estratégica del Túnel Subfluvial, que conecta Paraná con Santa Fe y constituye una vía fundamental para el tránsito de personas y cargas entre ambas provincias. Una eventual interrupción no afectaría solamente a los usuarios habituales, sino que podría complicar la conectividad regional.


