En Concordia, la Policía allanó ocho viviendas y secuestró 16 motocicletas, motores, cuadros y escapes deportivos. El operativo se enmarca en una causa por presunta conducción peligrosa vinculada a picadas ilegales en la vía pública. No fue un procedimiento menor: la investigación arrancó por un video que se viralizó en redes sociales.
Los allanamientos se hicieron en distintos puntos de la ciudad: calles Alvear y Anacleto Medina, avenida Unión al 3000, Cuba al 65 en Villa Adela, Dr. Del Cerro al 1800, Dr. Saure y Rívoli, Las Palmeras y La Rioja, y Avellaneda y bulevar Yuquerí. Las órdenes fueron firmadas por el juez de Garantías Mauricio Guerrero. Ahí se ve la gravedad del tema: la investigación ya llegó a la justicia.
El video que disparó la causa mostraba a aproximadamente 42 motocicletas realizando maniobras peligrosas en avenidas y rutas. A partir de las tareas investigativas, la Policía logró identificar a algunos de los conductores presuntamente involucrados. La pregunta que queda en el aire es simple: ¿vos autorizarías, con tu presencia, un espectáculo que puede terminar en una tragedia?
La causa se tramita por una posible infracción al artículo 193 bis del Código Penal, que sanciona la participación en pruebas de velocidad o destreza no autorizadas. Entre lo secuestrado hay 16 motos de distintas marcas y cilindradas, un cuadro de moto de 110 cc, un motor de Honda Tornado, otro cuadro de 110 cc con la numeración suprimida y tres caños de escape deportivos. Ese detalle importa: no es solo ruido, es alteración de vehículos que puede aumentar la velocidad y el riesgo.
Según informó la Policía, algunas motos presentaban modificaciones, como la ausencia del caño de escape, presuntamente para incrementar la velocidad. Esas alteraciones también generan ruido excesivo y pueden representar un riesgo para la seguridad vial. Los escapes deportivos secuestrados, además, estarían alcanzados por presuntas infracciones a la Ordenanza Municipal N.º 9430, artículo 6.
La investigación busca determinar las responsabilidades de los conductores identificados y establecer su posible participación en las maniobras peligrosas. Queda claro que la picada no es una diversión más: es una apuesta contra la vida propia y la de los demás. En Concordia, el límite no se negocia con el ruido de un motor.
Los procedimientos fueron llevados adelante por personal de distintas áreas de la Jefatura Departamental Concordia. El operativo se realizó en cumplimiento de órdenes judiciales. La investigación sigue abierta para establecer las responsabilidades de los conductores identificados en la causa penal. La causa se tramita por presunta conducción peligrosa vinculada a picadas ilegales.


