La interna del Gobierno se volvió un ring donde hasta los mensajes de redes pesan como bombas de humo. Cada cruce se lee como una señal de poder, y cada silencio, como una trampa.
El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a cruzar a la vice Victoria Villarruel por la ley Malvinas. El principal asesor del Presidente la apuntó por haber dicho con ironía que "los verdaderamente patriotas" hicieron silencio cuando el Ejecutivo envió al Congreso el proyecto de ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que ahora el oficialismo decidió congelar.
El tiro fue directo: "Los políticos sufren de eyaculación precoz por su deseo de ser queridos", lanzó Caputo contra la titular del Senado, antes de dejar como advertencia que "la paciencia es una virtud". No fue un comentario menor: fue una descarga pública dentro del oficialismo.
Caputo no es un personaje menor: acumula el rol de principal asesor del Presidente y la cartera de Economía. Cuando habla, su palabra no cae en un vacío: llega con peso político y con eco en el Gobierno.
El cruce llegó después de que la justicia absolviera el viernes a Javier Milei y a su hermana Karina en la causa $LIBRA. En ese contexto, Caputo se sumó a los mensajes contra los medios: "Ensuciar es un negocio bastante más rentable que investigar o informar. Lamentablemente, de eso viven algunos periodistas, Kari". La frase no es un simple desahogo: aparece como respuesta a la presión informativa y como advertencia para el tablero periodístico.
La ley Malvinas, conocida formalmente como proyecto de ley de Defensa de la Soberanía Nacional, fue enviada por el Ejecutivo al Congreso y ahora el oficialismo decidió congelarla. Esa decisión encendió la interna y dejó a Villarruel en el centro del fuego. El asunto no es menor: toca la soberanía y la imagen del Gobierno frente a la opinión pública.
Mientras la interna se enciende, el Gobierno también mira hacia Brasil. El domingo a la noche, Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se jugarán el balotaje por la presidencia del país vecino. A menos de un año de las elecciones presidenciales de 2027, el resultado puede mover los aliados del oficialismo y de la oposición argentinos en la región.
El balotaje brasileño no es un tema menor para Argentina: el resultado no solo definirá el futuro político del país vecino, sino también qué aliados tendrán el oficialismo y la oposición argentinos en la región. En un mapa regional en movimiento, cada voto en Brasil puede leerse como una señal para la política local. Y en un año electoral, las alianzas se miden con lupa.
La señal es clara: el poder no se administra solo con anuncios, sino con fuego amigo, redes y alianzas regionales. Si la interna sigue así, el Gobierno corre el riesgo de que cada cruce pese más que cada medida. Y en política, cuando se ensucia el tablero, nadie sale limpio.


