El veredicto cayó como una bofetada a la certidumbre: dos hermanos, acusados de matar a un joven en Concordia, salieron del debate judicial sin condena. El jurado popular los declaró no culpables por el homicidio de Jonathan Exequiel Ereñú, hecho que se remonta a mayo de 2018.
La decisión se conoció este jueves, tras tres jornadas de debate en el salón de la Sección Concordia del Colegio de la Abogacía. El juez técnico y vocal del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Concordia, Aníbal Lafourcade, dictó la absolución y dio por concluida la persecución penal.
El caso tiene una historia que no se apaga fácil. En mayo de 2018, Jonathan Exequiel Ereñú recibió disparos de arma de fuego en el barrio José Hernández de Concordia. Permaneció alrededor de diez días internado por las heridas, hasta que falleció.
Allí aparece el primer quiebre. Ángel Marcos y Johann Nazareth Heis habían sido condenados en 2022 a 14 años de prisión. Después, la causa volvió a la sala de audiencias bajo la modalidad de jurados populares, y el resultado cambió.
El dato no es menor: una condena de 14 años no se borra con un papel. El nuevo juicio bajo la modalidad de jurados populares devolvió la causa a la sala de audiencias y, al final, cambió el destino de los imputados. En la práctica, la historia judicial pasó de una condena a una absolución.
El debate no fue un trámite cualquiera: fue el número 172 desde que Entre Ríos implementó el sistema de juzgamiento penal con jurados. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal José Arias, mientras que los imputados, que llegaron a las audiencias en libertad, fueron asistidos por los abogados Pablo Palacio y Martín Lombardo.
El veredicto de no culpabilidad no es un premio: es la consecuencia de la duda razonable cuando la prueba no alcanza para condenar. En un sistema con jurados, la palabra de los ciudadanos pesa, pero también pesa la historia previa: una condena de 14 años no se desvanece con un nuevo debate. Queda una sensación de cuenta pendiente, porque la muerte de un joven no se resuelve con un acta.
Para los Heis, la absolución cierra la persecución penal. Para la comunidad, el caso recuerda que la justicia puede tardar años y que cada nueva instancia reabre heridas. El barrio José Hernández quedó en el centro de una historia que todavía no termina de asentar.
El veredicto de no culpabilidad quedó asentado en el marco del legajo judicial caratulado “Heis, Ángel Marcos-Heis, Johann Nazareth s/Homicidio simple”. Con la absolución, la persecución penal contra ambos imputados se dio por concluida.


