Un escorpión en la MLS le puso sabor a la tarde de Martín Ojeda. El futbolista de Gualeguaychú convirtió para Orlando City en Estados Unidos y, de paso, volvió a poner el nombre de Entre Ríos en la conversación futbolera.
La jugada no fue cualquier cosa: Antoine Griezmann asistió y Ojeda definió de escorpión, esa clase de gol que se recuerda más que el resultado. En un circuito internacional, el dato local pesa: un pibe de Gualeguaychú metiendo la pierna en la MLS.
Ahí viene la parte que le interesa a la hinchada: Ojeda reconoció que le gustaría vestir la camiseta de Boca. La frase suena a sueño, pero también a aviso. En el fútbol, cuando un jugador dice que quiere un club, la puerta no se abre sola: hay que esperar, negociar y, sobre todo, no confundir deseo con oferta concreta.
Por eso importa la aclaración: no hubo una oferta concreta. Ojeda está en su presente, disfrutando en Estados Unidos, y no está corriendo detrás de un rumor. La diferencia entre “me gustaría” y “me ofrecieron” es la que separa un deseo de una negociación, y en este caso el jugador la marcó con claridad.
El dato familiar le da otro color: “Toda mi familia es hincha”, dijo. No es un detalle menor. Cuando el fútbol se juega lejos, la familia es el ancla; y cuando esa familia es de Boca, el sueño no se mide solo en contratos, sino en identidad, en pertenencia y en la posibilidad de volver a un club que se lleva puesto.
¿Qué significa para Gualeguaychú? Significa que el fútbol de Entre Ríos todavía fabrica nombres que se ven en pantallas grandes. El dato regional se siente propio: la provincia tiene futbolistas que salen, juegan y, a veces, vuelven. En ese mapa, Ojeda aparece con un golazo y una declaración que enciende la imaginación.
La pelota, por ahora, sigue en el campo de Orlando City. Ojeda tiene que seguir jugando, seguir convirtiendo y seguir demostrando que el escorpión no fue un golpe de suerte. Mientras tanto, Boca puede estar mirando, pero no hay que inventar un mercado que todavía no existe. La historia se escribe con goles, con continuidad y, si llega el día, con una charla formal.
El cierre es simple: Martín Ojeda convirtió de escorpión para Orlando City en la MLS, con asistencia de Antoine Griezmann, y reconoció que le gustaría jugar en Boca. La aclaración también es parte de la noticia: no hubo oferta concreta. El sueño queda a la vista, pero la pelota, por ahora, sigue rodando en Estados Unidos.


