miércoles, octubre 21, 2026
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Kinesiólogos de Entre Ríos: la advertencia a OSER por la deuda

El pulso se tensó en la salud provincial: la Asociación de Kinesiólogos de Entre Ríos advirtió que podría suspender la atención a afiliados de OSER si no se regulariza la deuda por honorarios. La medida no sería inmediata, pero ya quedó planteada como una línea roja. El reclamo aparece con fuerza en un momento donde los consultorios no pueden sostener el desgaste.

La advertencia se conoció el miércoles 21 de octubre, cuando la entidad comunicó a sus asociados que el lunes pasado presentó un requerimiento formal ante la obra social. El objetivo era pedir el pago de los servicios profesionales adeudados. No fue un gesto simbólico: fue una intimación que busca dejar constancia del atraso.

Según la AKER, el atraso en los pagos afecta a los kinesiólogos que atienden a afiliados de OSER y genera consecuencias en el funcionamiento de sus consultorios. La entidad sostiene que, desde que comenzó la mora, buscó una respuesta por distintos canales: requerimientos, reuniones y comunicaciones con las autoridades. El problema no sería un olvido administrativo, sino una demora que ya pesa sobre la prestación.

La asociación asegura que esas gestiones vinieron acompañadas por promesas de pago que, hasta ahora, no se habrían concretado. Esa frase pesa: si la palabra no llega, el servicio se vuelve insostenible. Por eso la AKER decidió avanzar con una intimación formal y fijó una condición clara: regularizar la deuda en los próximos días.

De no producirse el pago, los kinesiólogos asociados suspenderían la prestación de sus servicios a los afiliados de la obra social provincial. La medida no apunta a castigar al afiliado, pero lo termina dejando en el centro del conflicto. Ahí aparece la pregunta incómoda: ¿quién responde cuando vos necesitás la atención y el profesional no puede cobrar?

La AKER indicó que mantendrá informados a sus integrantes sobre la evolución del conflicto y la posibilidad de una suspensión de las prestaciones. El plazo es corto y la tensión, real. Si la deuda no se resuelve, la atención kinesiológica para los afiliados de OSER podría quedar en pausa.

El conflicto no es menor porque toca una prestación profesional que depende de la continuidad del servicio. Cuando un profesional no cobra, el consultorio sufre consecuencias en su funcionamiento. Y cuando el afiliado queda sin atención, la deuda deja de ser un número para convertirse en una pérdida concreta. Esa es la cuenta que nadie quiere hacer en voz alta.

La advertencia también pone en evidencia la fragilidad de un sistema donde la obra social define el flujo y el profesional espera. Si la regularización no llega, la pausa no sería un cierre definitivo, pero sí una señal de alarma. Mientras tanto, los kinesiólogos seguirán atendiendo bajo una condición: que el pago se haga presente.

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