El río Uruguay bajó a 10,56 metros en Concordia y quedó por debajo de la altura de alerta. Con ese dato, comenzó el regreso de las seis familias evacuadas. La ciudad respira, pero todavía no puede soltar la guardia.
La marca de 12,50 metros es el umbral de evacuación, y este miércoles el caudal seguía en bajante. La información la dio Defensa Civil, que mantiene el monitoreo de las localidades ribereñas. Es el tipo de dato que no se celebra con fuegos artificiales, sino con la calma de saber que el agua se fue.
El Gobierno de Entre Ríos sigue de cerca el comportamiento de los cursos de agua. Según el panorama general, la situación se mantiene controlada y no se prevén fenómenos meteorológicos que sumen riesgos. Ojo: controlada no significa olvidada, porque el río no avisa cuando cambia de humor.
La provincia quedó bajo alerta verde, con previsiones del Servicio Meteorológico Nacional y del Sinagir. En otras palabras: el riesgo no está apagado, pero el termómetro bajó. Para vos, esa diferencia se traduce en volver a la casa sin que el agua te cierre la puerta.
En Colón, el río Uruguay marcó 6,71 metros y también estaba en bajante. En Concepción del Uruguay, el nivel informado fue de 5,284 metros. En la costa, cada centímetro cuenta, y la bajante es una noticia que se agradece sin festejarla de más.
En Gualeguaychú se llegó a 2,90 metros, mientras que en Boca Gualeguaychú se ubicó en 2,74 metros. En ambos puntos, la tendencia era descendente. Es un alivio para quienes viven pegados al agua y saben que el río puede dar vuelta la historia en pocas horas.
En cambio, hubo registros en creciente en Federación, con 2,81 metros; en La Paz, con 5,30; y en Hernandarias, con 4,46. Es una señal de que la bajante no es uniforme en toda la provincia.
También se anotaron niveles crecientes en Paraná, con 3,82 metros; en Diamante, con 4,17; y en Victoria, con 3,75. Ahí, el mapa del agua se dibuja por tramos.
En Ibicuy el registro fue de 0,95 metros, con tendencia creciente. No es el número más llamativo, pero en la provincia del agua no hay cifra chiquita cuando el río empieza a subir.
La bajante en Concordia abre la puerta al regreso, pero el monitoreo sigue. La lección de siempre: con el río Uruguay, la tranquilidad se mide en metros, en centímetros y en la capacidad de no bajar la guardia.
El regreso de las familias no es solo un dato: es el punto donde la emergencia deja de ser el centro y vuelve a ser un recordatorio. En Concordia, el agua no se fue para siempre; se retiró, y eso ya es una noticia.


