Hay un número que no se parece a ningún otro: 70 robos. Y no es una cifra de archivo, ni un dato frío de una planilla. Es la marca que dejó el Club Sóftbol Play en Paraná, una institución que volvió a ser blanco de la inseguridad en apenas tres días.
El jueves se llevaron 12 metros de alambrado. El sábado volvieron a ingresar y se llevaron 22 metros más. Dos entradas, dos sustracciones, y la misma pregunta que deja a la institución: ¿hasta cuándo?
La bronca no es menor. Matías Juri reclamó respuestas a las autoridades y advirtió que los delincuentes también dañan las cámaras de seguridad. Eso complica la tarea de identificar a los responsables y convierte cada robo en un golpe doble: se lleva el alambrado y, encima, apaga la prueba.
¿Qué se puede esperar cuando un lugar es saqueado setenta veces? La respuesta, en la práctica, es simple: el asedio se vuelve rutina. Pero la rutina no debería ser la medida de una institución que, como el Club Sóftbol Play, mantiene su actividad en Paraná. Cada robo no es solo un alambrado: es un mensaje de impunidad.
No alcanza con lamentarse, ni te podés quedar mirando. Si en Paraná un club puede ser saqueado 70 veces sin que se vea una respuesta firme, entonces el problema no es solo el alambrado: es la sensación de que nadie responde. Y cuando la gente siente que las autoridades no responden, el daño crece más allá de lo material.
El dato fuerte no es la cantidad de metros sustraídos, sino la repetición. Tres días, dos entradas, 12 y 22 metros. Eso habla de un modus operandi que no se detiene y de una institución que queda expuesta una y otra vez. Matías Juri lo planteó con claridad: hay que pedir respuestas, porque el alambrado no vuelve solo y la impunidad tampoco se corrige por sí misma.
Dañar las cámaras de seguridad no es un detalle menor. Es una forma de borrar la pista, de hacer que el robo parezca más difícil de investigar. Y cuando eso se repite, la pregunta no es solo de la institución: es de autoridades, porque una institución no puede cargar sola con el costo de la inseguridad.
Mientras tanto, el Club Sóftbol Play sigue en Paraná con la cuenta abierta: 70 robos, dos en tres días, y la pregunta que nadie puede esconder. La bronca de hoy no es por un alambrado: es por la falta de respuestas y por la sensación de que el club está solo.


