Milei volvió de Washington y, a poco de regresar, mantuvo una llamada desde Olivos: media hora con Marco Rubio, el secretario de Estado de Donald Trump, en un gesto que el Gobierno lee como una señal de respaldo en pleno año electoral.
El llamado, programado y sin aviso previo, ocurrió esta mañana, cuando el presidente ya estaba en Argentina tras tres días en la capital estadounidense. Ahí había mantenido una agenda de negocios y participado de la gala de la Heritage Foundation, la organización de derecha que gestó La Derecha Diario, aunque no tuvo contactos con funcionarios de la administración republicana.
El encuentro no había sido avisado con antelación y no estaba en agenda. Fue difundido primero por el Departamento de Estado, con un comunicado después del mediodía. En la Casa Rosada, en tanto, pasaron casi tres horas sin una comunicación oficial. La explicación que dieron en ambos lados fue simple: seguir profundizando la relación entre Argentina y Estados Unidos.
El dato que pesa es otro: el secretario de Estado enviará a la Argentina a su número dos, Christopher Landau, junto a Juan Pablo Segura, el número tres del jefe de relaciones exteriores de Trump. Llegan el próximo miércoles 21 a Buenos Aires, en una visita que el Gobierno lee como un paso más de la coordinación bilateral.
En el fondo, la nota económica: mientras sube el riesgo país, el Ejecutivo festeja los gestos de la Casa Blanca y cree que el camino está allanado para un eventual nuevo apoyo financiero. Luis Caputo lo deslizó días atrás en una entrevista con el streaming libertario Carajo, y Scott Bessent, secretario del Tesoro, también había dicho hace 12 días que volvería a apoyar a la Argentina si era necesario.
El comunicado no detalla acuerdos ni medidas concretas. Solo asegura que ambas partes se comprometieron a mantener una coordinación estrecha para lograr resultados que beneficien a argentinos y estadounidenses. La conversación se da en la previa de las elecciones de medio término en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre, y a la espera de la confirmación de la visita de JD Vance.
No lo leas como un cheque en blanco: todavía no hay anuncios, cifras ni firmas. Pero el mensaje político es claro: Trump está haciendo gestos, el Gobierno los celebra y la relación bilateral se mueve en un año electoral que puede definir más de lo que se ve en la superficie.
El contacto de hoy es el segundo en poco tiempo. Hace dos semanas, Milei y Rubio se cruzaron en un hotel de Nueva York, un día antes del discurso presidencial ante la ONU, con el canciller Pablo Quirno y el ministro de Economía, Luis Caputo. Después de esa charla, Rubio había destacado en X la cooperación en energía, minerales críticos y agricultura.
Quirno sumó después que también hablaron de inversiones, de la relación estratégica y del Escudo de las Américas. En ese marco, el Gobierno apunta a que la alianza con Washington se sostenga en comercio, inversiones y cooperación regional, un combo que busca sostener la confianza en un contexto de crisis energética internacional.


